Cámaras trampas en Cochamó sorprenden a vizcacha dándose un “baño de tierra”

Cámaras trampas en Cochamó sorprenden a vizcacha dándose un “baño de tierra”

El registro captado en la futura Área Protegida Puchegüín, forma parte de una investigación que ha aportado nuevos antecedentes sobre la distribución y reproducción de esta especie

Una cámara trampa instalada en la ladera sur del Valle Cochamó, dentro de la futura Área Protegida Puchegüín, captó a un individuo revolcándose repetidamente sobre un sector de tierra. 

El comportamiento corresponde a lo que se conoce como un baño de tierra o de polvo. En otras vizcachas del género Lagidium se ha descrito que esta conducta ocurre en lugares específicos, conocidos como revolcaderos, que pueden ser utilizados por distintos individuos de una misma colonia.

El director de Conservación de Puelo Patagonia, Guillermo Sapaj, explicó que estos espacios compartidos pueden tener funciones muy importantes como identificar olores de individuos conocidos y contribuiría a mantener la cohesión del grupo familiar.

“Este es un comportamiento poco estudiado en vizcachas de más al norte y registros como este en Cochamó nos ayudan a entenderlo”, detalló.

Los baños de tierra también cumplen funciones asociadas al cuidado del pelaje. En roedores se ha comprobado que el polvo ayuda a absorber la humedad y el exceso de grasa de su denso pelaje. Además, se ha propuesto que podrían ayudar a controlar parásitos externos, como ácaros, pulgas y piojos.

En el caso de Lagidium wolffsohni, sin embargo, todavía existen importantes vacíos de información sobre su ecología y comportamiento. Por eso, registros como este abren nuevas preguntas sobre si estas funciones también se presentan en las poblaciones de vizcachas que habitan Cochamó y sobre cómo utilizan los roqueríos donde viven.

Lo que tres años de registros han revelado en Cochamó

La vizcacha de la Patagonia, también denominada vizcacha austral, es un roedor nativo estrechamente asociado a ambientes rocosos. En Chile está clasificada como Vulnerable, mientras que la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la mantiene en la categoría Datos Insuficientes (DD), debido a los vacíos de información que aún existen sobre su distribución, abundancia y ecología.

Su presencia en la comuna de Cochamó fue confirmada científicamente por primera vez en 2023, mediante cámaras trampa instaladas en roqueríos de altura. El hallazgo fue publicado formalmente al año siguiente en la revista científica Gayana por investigadores de Puelo Patagonia, sumando una nueva localidad confirmada para la especie en la Región de Los Lagos.

Crédito: Urs Leuthaeusse.

Hasta pocos años antes, en Chile sus registros conocidos se concentraban más al sur, principalmente en las regiones de Aysén y Magallanes, hasta que en 2021 nuevos antecedentes en Puyehue y Huinay habían extendido su distribución potencial hacia el norte. 

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El registro en Cochamó aportó así nueva evidencia sobre la presencia de esta especie en la Patagonia norte de Chile y amplió la información disponible sobre su distribución en esta zona.

Desde entonces, la vizcacha ha sido detectada en seis sectores distintos del Valle Cochamó y los registros han mostrado individuos junto a sus crías, aportando nuevos antecedentes sobre la reproducción de la especie en esta zona. 

“En estos tres años, la vizcacha se ha transformado en una especie bandera para nuestro trabajo de investigación en Cochamó. Cada nuevo sector donde la encontramos nos entrega más información sobre su distribución y, al mismo tiempo, nos muestra cuánto queda todavía por conocer”, explicó el director de Conservación de Puelo Patagonia.

El conjunto de estos antecedentes permite avanzar hacia preguntas más específicas sobre cómo viven las vizcachas de Cochamó y también sobre cómo protegerlas.

Conservar ecosistemas verticales 

Parte de estos antecedentes están siendo claves para el Plan de Conservación de la futura Área Protegida Puchegüín, el instrumento que orientará qué se busca proteger en el lugar y las medidas de gestión necesarias para hacerlo.

Este plan, que lleva más de dos años construyéndose a través de un proceso participativo con comunidades locales y distintos actores vinculados a Puchegüín, tiene entre sus objetos de conservación priorizados los ecosistemas verticales asociados al Batolito Norpatagónico: paredes y rocas de granito que son parte del hábitat de la vizcacha y que también albergan especies como el cóndor y vegetación de acantilados.

Créditos Claudio Magallanes

“La información que hemos recopilado sobre la vizcacha, sumada a la visión y al conocimiento aportado por las comunidades locales y los escaladores, nos está ayudando a avanzar en medidas concretas para la conservación de esta especie”, comentó Sapaj.

Para Puelo Patagonia, este trabajo refleja uno de los desafíos centrales de la nueva etapa de Puchegüín: convertir la adquisición de 133 mil hectáreas en conservación efectiva y avanzar hacia una gestión efectiva del área protegida, capaz de generar conocimiento y traducirlo en decisiones concretas de conservación. 

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