Más de 40 personas de Villa Cerro Castillo y Puerto Ingeniero Ibáñez participaron en recorridos por el bosque para descubrir el rol vital de los hongos en la salud de la patagonia.

En la Región de Aysén, la conservación se construye desde la experiencia compartida, la curiosidad y el vínculo histórico que las comunidades tienen con su territorio. Con esa convicción, más de 40 vecinos y familias de Villa Cerro Castillo y Puerto Ingeniero Ibáñez se adentraron en el Parque Nacional Cerro Castillo para ser parte del Ciclo Fungi.
La actividad se desarrolló en el marco del programa Amigos de los Parques de Fundación Rewilding Chile, que trabaja junto a las comunidades aledañas a los parques nacionales, promoviendo la educación ambiental, la participación local y la valoración de las áreas protegidas como espacios de identidad, aprendizaje y conservación.
A través de caminatas por los sectores Las Horquetas y Boca León, y acompañados por guardaparques de la Corporación Nacional Forestal (Conaf), los asistentes exploraron el bosque guiados por Dinelly Soto, divulgadora científica del reino fungi.
Durante las jornadas, las familias pudieron descubrir la inmensa variedad de hongos y comprender el rol indispensable que juegan en la sobrevivencia de los ecosistemas patagónicos.
Guardianes de la naturaleza

La divulgadora científica Dinelly Soto, enfatizó la importancia de que las comunidades cercanas a las áreas protegidas conozcan y disfruten estos espacios, promoviendo así su valoración y el compromiso con su conservación.
“Nosotros gozamos de tener laboratorios de ciencia abiertos, estamos en uno de los lugares más lindos del planeta y debemos cuidarlo. La experiencia de estar al aire libre para adultos e infancias es clave, respiramos mejor, nos sentimos mejor, nos volvemos a casa de mejor ánimo, eso hace la naturaleza, nos devulve la vida, la salud y el bienestar”, enfatizó.
El asombro fue el sentimiento general entre los asistentes. Is Ramirez, vecina de Puerto Ibáñez, destacó la experiencia.
“Me encanta la naturaleza y cada vez que tengo la oportunidad me inscribo en estas salidas ecológicas porque me gusta mucho aprender. Me sorprendió ver que en lo que a uno le pasa desapercibido en la naturaleza existe todo un universo de colores y vida. Nunca había observado el bosque de esta manera, entiendo que hay un ecosistema pequeño que habita en ella y que es muy importante para que sobreviva la vida del bosque”, indicó.
El Ciclo Fungi también ha convocado a vecinos de los parques nacionales Alerce Andino y Pumalín Douglas Tompkins en la Región de Los Lagos, creando espacios de educación ambiental al aire libre donde niñas, niños y adultos pueden acercarse al conocimiento de la biodiversidad local desde una experiencia directa, cercana y participativa.

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