Las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE) ya forman parte del paisaje urbano en España. A veces se notan solo cuando vas con prisa, buscas aparcamiento y te cruzas con el aviso de que tu coche necesita distintivo para entrar.
En Getafe, el debate empieza a apoyarse en datos. El Ayuntamiento y las empresas que colaboran en la tecnología hablan de un primer resultado claro, un descenso de la contaminación en la almendra central desde la implantación de las restricciones. ¿De dónde sale esa conclusión y qué cambia para el día a día de vecinos y visitantes?
Una ZBE en marcha
La ZBE de Getafe está en vigor desde el 27 de enero de 2025 tras la publicación de la ordenanza municipal en el BOCM. El acceso lo controla la Policía Local con cámaras instaladas en los puntos de entrada y un software que automatiza la lectura de matrículas para decidir si un vehículo puede pasar.
En 2026 se mantiene la Fase 2 con las mismas restricciones aplicadas durante 2025. En la práctica, los residentes en la propia ZBE pueden seguir entrando como hasta ahora, pero los vehículos “sin distintivo” solo acceden si cuentan con autorización. Para quien llega desde fuera de Getafe, se priorizan etiquetas C, ECO y 0, y la etiqueta B se permite si el destino es un aparcamiento público adherido.
En los documentos del Plan de Mejora de la Calidad del Aire 2024-2030, la implantación de la ZBE se presupuesta en 2,2 millones de euros y se apoya en financiación europea en un 90%, según la ficha de la actuación. El mismo documento plantea un potencial de reducción de emisiones del 7,5% en el sector transporte y del 2,5% en el total municipal, tomando 2018 como referencia.
Lo que cuentan las mediciones
Hablar de contaminación urbana suele acabar en el mismo nombre, el NO2 (dióxido de nitrógeno), muy ligado al tráfico. El seguimiento municipal de la calidad del aire se apoya en la estación automática situada en el Colegio Público Mariana Pineda, que mide NOx, PM10, PM2,5 y ozono (O3), además de datos meteorológicos.
Ese tipo de medición permite comparar antes y después con más rigor que un simple “huele peor”. En una entrevista en SER Madrid Sur, Sergio Montes (INNOVASUR) explicó que el sistema combina datos de movilidad y estaciones meteorológicas para ver el impacto de la ZBE. Su resumen fue directo, “la contaminación se ha reducido”, y añadió que así lo reflejan “los patrones de lectura de las estaciones que miden la calidad del aire”.
El contexto explica por qué una ZBE no es un capricho. En la campaña municipal de NO2 con captadores pasivos de noviembre de 2023, el informe señala que en gran parte del municipio las concentraciones medias no bajaban de 30 µg/m³ y que solo algunos puntos suburbanos quedaban por debajo de 20 µg/m³. El documento concluye que la situación era aceptable según ciertos valores legales, pero “manifiestamente mejorable” si se miran las recomendaciones de la OMS y límites más exigentes para el futuro.
Un gemelo digital que no es un adorno
La palabra “gemelo digital” suena a ciencia ficción, pero la idea es muy terrenal. INNOVASUR lo describe como una réplica virtual tridimensional que integra información de tráfico, accesos, dispositivos de control y datos históricos para supervisar la ZBE de forma continua.
En Getafe, el primer punto clave son las cámaras. Según explicaron en la SER, se trata de 150 dispositivos que controlan accesos en tiempo real leyendo matrículas y comprobando el distintivo ambiental. Con esos datos se alimenta una plataforma conectada a sistemas de información geográfica, y ahí entra el modelo 3D construido con catastro y un vuelo LiDAR.
La utilidad está en lo que permite hacer después. Carlos Morán (Esri) lo resumió así, el sistema “permite predecir el flujo de tráfico” en las calles donde hay cámaras. INNOVASUR añade que el gemelo digital se actualiza cada hora y que la herramienta busca apoyar decisiones con “datos vivos, trazables y verificables”.
Menos atajos y más barrio
Una crítica frecuente a las ZBE es que solo desplazan coches a la calle de al lado. Por eso es relevante que el Ayuntamiento haya señalado una disminución de vehículos en calles que antes se usaban para conectar las autovías que rodean Getafe, con menos circulación en zonas del Centro y San Isidro.
En una comunicación municipal de noviembre de 2025, el Consistorio indicó que calles como Sierra, Leoncio Rojas, Jardines o General Palacio, habituales para el tráfico de paso, ahora “disfrutan de menos contaminación”. También recoge una mejora del aparcamiento dentro de la ZBE para quienes viven allí, algo que se nota en cuanto llegas tarde a casa y no quieres dar veinte vueltas.
Además, el gemelo digital se plantea como una herramienta ampliable. En la misma entrevista radiofónica se apuntó que, con analítica predictiva y más datos, el Ayuntamiento podría ajustar servicios como limpieza o jardinería para ser más eficiente. Sostenibilidad también es eso, gastar menos recursos para hacer el mismo trabajo.
Lo que conviene revisar antes de entrar
La norma general es sencilla, pero conviene comprobarla porque hay excepciones. La web oficial explica que bicicletas y VMP no tienen restricción, y que los vehículos con etiqueta 0 y ECO están entre los que acceden con carácter general, además de una lista amplia de servicios esenciales y casos autorizables.
Para quien entra desde fuera, la primera comprobación es la etiqueta de la DGT y el calendario vigente. La segunda es recordar que en episodios de alta contaminación puede activarse el Protocolo NOx, con restricciones adicionales comunicadas en cada momento.
El aviso práctico es el que duele. Getafe empezó a sancionar desde enero de 2025 y la multa por incumplir la ZBE es de 200 euros, con posibilidad de incremento en caso de reincidencia, según publicó El País. No es poca cosa, así que el calendario oficial y las condiciones de acceso están publicados en la web municipal de la ZBE.
El comunicado oficial ha sido publicado en Ayuntamiento de Getafe.
