Instalaron 73.000 paneles solares flotantes sobre un lago industrial casi sin vida en Países Bajos y, tres años después, han contado 400 peces y casi 2.000 invertebrados debajo

Instalaron 73.000 paneles solares flotantes sobre un lago industrial casi sin vida en Países Bajos y, tres años después, han contado 400 peces y casi 2.000 invertebrados debajo

Una planta solar flotante de Países Bajos se construyó para producir electricidad limpia, pero terminó dando una sorpresa bajo el agua. En el lago artificial de Bomhofsplas, cerca de Zwolle, los científicos han observado cientos de peces y casi 2000 invertebrados viviendo alrededor de unas estructuras colocadas bajo los paneles solares.

La noticia no significa que cualquier parque solar flotante sea bueno automáticamente para la naturaleza. El matiz importa. En este caso, el resultado llegó porque el proyecto incorporó desde el principio refugios submarinos diseñados para crear hábitat, algo que puede marcar la diferencia entre cubrir una lámina de agua sin más o hacerlo pensando también en la vida que queda debajo.

Un parque sobre el agua

Bomhofsplas no es una laguna natural intacta. Es una antigua zona de extracción de arena, un tipo de espacio artificial que en muchos países queda infrautilizado y que ahora se está mirando con otros ojos para instalar energía solar sin ocupar suelo agrícola.

El parque solar flotante fue instalado entre enero y marzo de 2020. Según el estudio publicado en Sustainability, cuenta con 72 000 paneles, una potencia de 27,4 MWp y ocupa unas 18,25 hectáreas, cerca del 30 % de la superficie del lago. Esa producción se estimó suficiente para más de 7200 hogares.

Aquí está el punto interesante. Mientras arriba se genera electricidad, abajo se probó una solución ecológica para comprobar si una instalación de este tipo podía convivir mejor con el ecosistema acuático.

Refugios bajo los paneles

En mayo de 2020 se instalaron 20 estructuras Biohut bajo el parque solar. Son una especie de viveros artificiales que ofrecen protección, alimento y superficies donde pueden fijarse organismos pequeños. En la práctica, funcionan como pequeños refugios en un lugar donde no siempre hay escondites naturales.

Ecocean explica que estas estructuras se repartieron en tres zonas del parque, con grupos de 8, 6 y 6 unidades. El objetivo era estudiar si podían mejorar las funciones de hábitat bajo una plataforma fotovoltaica flotante colocada en una antigua cantera de arena.

¿Qué significa esto para el lector que solo ve placas solares desde fuera? Que la infraestructura energética no tiene por qué terminar justo en el panel. También puede diseñarse pensando en lo que pasa debajo.

Cientos de peces

El seguimiento ecológico se realizó entre 2020 y 2023 mediante tres campañas. En total se observaron 2382 individuos, con 431 peces y 1951 invertebrados. No es poca cosa para una instalación cuyo objetivo principal era producir energía renovable.

Entre los peces aparecieron percas comunes, ciprínidos y gobios de nariz tubular. También se observaron mejillones cebra y esponjas de agua dulce en las rejillas de algunas estructuras, además de pequeños animales que forman parte de la base de la cadena alimentaria.

El dato más relevante no es solo la cifra final. Es que la biodiversidad fue aumentando a medida que los refugios maduraban. Primero llegan los organismos pequeños, luego aparece alimento para otros animales, y poco a poco el lugar empieza a parecerse más a un sistema vivo.

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El agua también cuenta

Una de las dudas habituales sobre la solar flotante es sencilla. ¿Qué pasa con la luz, la temperatura y el oxígeno cuando se cubre parte de un lago con paneles? La pregunta es importante, porque no se puede hablar de sostenibilidad si se ignora la salud del agua.

El estudio publicado en Sustainability comparó mediciones bajo los paneles con una zona de agua abierta. Los investigadores usaron sensores y un dron submarino, y concluyeron que las diferencias en los principales parámetros de calidad del agua fueron pequeñas durante el periodo analizado. También observaron menos fluctuaciones de temperatura bajo los paneles.

BayWa r.e., una de las empresas vinculadas al proyecto, señaló en 2021 que los primeros resultados no mostraban efectos negativos destacables en el entorno. Toni Weigl afirmó que «los primeros resultados son positivos», aunque la propia comunicación subrayaba que hacen falta estudios de varios años para tener una imagen más completa.

Sin sacar conclusiones fáciles

Este caso invita al optimismo, pero con cuidado. No todos los lagos son iguales, no todos tienen la misma profundidad y no todos soportan igual que se cubra una parte de su superficie. Lo que funciona en una antigua cantera puede no servir en un humedal sensible.

La propia literatura científica recuerda que los efectos ambientales de la solar flotante dependen del tamaño de la instalación, del diseño, de la proporción de agua cubierta y de las características del sistema acuático. Puede haber cambios en la luz, en la temperatura, en el oxígeno o en las dinámicas del ecosistema.

También lo advierte el programa IEA PVPS en su ficha de 2026 sobre plantas fotovoltaicas flotantes. Sus ventajas de rendimiento y fiabilidad dependen mucho del diseño, del entorno y del emplazamiento, por lo que no se pueden generalizar a todas las instalaciones.

Energía y biodiversidad

La energía solar flotante despierta interés porque permite producir electricidad sin competir tanto por el suelo. En zonas densamente pobladas, esto puede aliviar la presión sobre campos agrícolas, zonas urbanas o espacios naturales. Además, el agua puede ayudar a moderar la temperatura de los paneles, aunque ese beneficio depende de cada proyecto.

Pero el aprendizaje de Bomhofsplas va más allá de la factura eléctrica. La clave está en integrar la ecología desde la fase de planificación, no como un añadido tardío para mejorar la imagen del proyecto. Es una diferencia pequeña sobre el plano, pero grande bajo el agua.

A medida que crezcan las renovables, este tipo de detalles pesará más. Necesitamos energía limpia, sí, pero también proyectos que miren al territorio con más cuidado. Y ahí está la lección de esta granja solar holandesa.

El seguimiento oficial del proyecto ha sido publicado por Ecocean.

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