El tierno roedor que brilla en redes sociales, pero no se encuentra en estado silvestre en el país, dejó huellas de su pasado en Renaico.
El capibara es conocido mundialmente como el roedor más grande y tranquilo del planeta. Su naturaleza sociable lo ha convertido en un fenómeno viral en redes sociales como TikTok e Instagram, donde millones de personas comparten memes y videos de estos animales que conviven en comunidad junto a ríos y humedales.
Aunque hoy su distribución se extiende en gran parte de Sudamérica, en Chile destaca por su ausencia. Sin embargo, un reciente hallazgo paleontológico en la comuna de Renaico, de la Región de la Araucanía, ha cambiado lo que se sabía respecto a su historia, revelando que el país fue el hogar de sus antepasados hace aproximadamente 4,5 millones de años.
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Así lo dio a conocer la investigación titulada “Unexpected Early Pliocene capybaras from the Mininco Formation and the first Neogene continental mammal record from the Chilean Central Depression”, publicada recientemente en la revista científica Journal of South American Earth Sciences, siendo esta la primera evidencia anatómicamente respaldada de capibaras en Chile.
El descubrimiento en Renaico
Los restos, que incluyen piezas dentales, fueron recuperados durante las obras de construcción del Parque Eólico San Gabriel y corresponden al género Phugatherium, un pariente prehistórico del actual capibara.
El estudio fue liderado por los investigadores Martín Chávez, de la Corporación de Investigación y Avance de la Paleontología e Historia Natural (Ciahn) de Atacama y Karina Buldrini, del Museo Nacional de Historia Natural.
Según el análisis de los molares encontrados, estos ejemplares habitaron la zona durante el Plioceno Temprano, época geológica de hace millones de años, lo que demuestra que la zona de Renaico era entonces un paisaje de humedales y hábitats abiertos.
Este hallazgo representa el primer registro de mamíferos continentales de esa era en la Depresión Central de Chile. La presencia de estos animales en el pasado sugiere que el clima y el entorno eran muy distintos a los actuales, permitiendo la vida de especies que hoy solo se asocia con las sabanas y bosques tropicales de otros países sudamericanos.
En este sentido, la desaparición de estos “carpinchos” prehistóricos del territorio chileno se vincula con procesos de cambio climático y la pérdida progresiva de grandes ecosistemas acuáticos.
Finalmente los científicos enfatizan en el estudio que la zona donde se encontraron estos fósiles, tiene un valor estratégico para comprender cómo se distribuían los animales en Sudamérica antes de la formación definitiva de la Cordillera de los Andes y explorar la diversidad de mamíferos que alguna vez recorrieron el centro y sur de Chile.
Puedes revisar el estudio publicado en el Journal of South American Earth Sciences, haciendo clic acá.
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