Impulsada por el Centro Indígena de Acción Integral (CIAI) y el Colectivo Epu Lafken Mapu, la Escuela de Embajadores Climáticos Indígenas reúne a jóvenes para fortalecer sus capacidades en derecho ambiental, monitoreo científico intercultural e incidencia política.
Por Ignacia Maldonado R.
Con una imponente vista de la precordillera nevada, cuyas aguas alimentan ríos caudalosos, Futrono se convirtió este sábado en un punto de encuentro para juventudes indígenas. Allí, en Pumol, jóvenes provenientes de diversas comunidades se reunieron para iniciar una nueva etapa de formación centrada en el monitoreo científico intercultural del agua, en el marco de la Escuela de Embajadores Climáticos Indígenas.
El encuentro marcó el paso desde el aprendizaje jurídico hacia el trabajo práctico en terreno, con un objetivo claro: la defensa de los ríos, lagos y cuencas desde los propios territorios. La jornada reunió a participantes del proceso formativo impulsado por el Centro Indígena de Acción Integral (CIAI) y el Colectivo Epu Lafken Mapu: organizaciones que buscan fortalecer liderazgos juveniles indígenas para la acción climática, la defensa del agua y la incidencia política en contextos de crisis ambiental.
Durante el encuentro se entregaron kits de monitoreo comunitario que permitirán a las y los jóvenes iniciar mediciones en cuerpos de agua de sus territorios, desde Lagunar Salar del Huasco (Región de Tarapacá) hasta Quellón en la Isla Grande de Chiloé. Más que una entrega de herramientas técnicas (como redes Surber, kits colorimétricos y limnímetros), la iniciativa busca impulsar una forma distinta de producir conocimiento, integrando la ciencia con los saberes indígenas y la experiencia de quienes habitan y cuidan sus territorios.
Los 11 jóvenes becarios seleccionados para esta primera versión de la Escuela representan realidades socioambientales, marcadas por amenazas como la minería, la deforestación, las aguas servidas, las plantas de celulosa y la salmonicultura. En ese contexto, las organizadoras, Camila Paz Romero, Nicole Rocha y Antumalen Antillanca, explican que el objetivo del programa es que las juventudes puedan observar, registrar y comprender los cambios en los ecosistemas acuáticos desde una mirada situada, donde el agua no es solo un recurso que se mide, sino un elemento vivo que sostiene la vida de las comunidades.
“No podemos defender el territorio sin datos”, enfatizan, destacando la importancia de combinar evidencia científica con los conocimientos y experiencias de quienes habitan estos territorios.

La jornada en Futrono se enmarca en la continuidad de un proceso que comenzó meses antes. Entre marzo y junio de 2026, las y los becarios completaron el primer ciclo de formación de la Escuela enfocado en derecho ambiental e indígena. Durante ese período, los contenidos abordaron materias como: derechos humanos, derecho humano al agua, justicia ambiental, Acuerdo de Escazú, consulta indígena, autodeterminación y herramientas jurídicas.
Como cierre de esa etapa, desarrollaron propuestas aplicadas a problemáticas ambientales concretas en sus comunidades, buscando traducir el aprendizaje jurídico en acciones territoriales reales. Con este proceso concluido, la Escuela abrió una nueva fase centrada en el monitoreo científico intercultural del agua, donde el conocimiento no solo se estudia, sino que se practica y aplica en terreno.
El abogado ambiental de la Universidad de Chile y docente del programa, Pablo Donoso, destacó el carácter transformador del proceso formativo y el diálogo entre distintas formas de conocimiento. “Ha sido muy importante desarrollar este proyecto porque permite articular territorios, personas y jóvenes, entregando herramientas para la incidencia. He aprendido mucho de ellos; hay mucha energía, conocimiento y capacidades comunicacionales”, señaló.
Pablo Donoso explicó que uno de los aspectos más significativos del proceso fue el cruce entre el derecho ambiental y los saberes indígenas. “Se fue entrelazando el conocimiento jurídico occidental con la perspectiva indígena y rural, cuestionando estructuras de poder desde las experiencias de los propios territorios”.
Un encuentro que cruza fronteras con un elemento común: el agua
El segundo encuentro territorial también abrió espacio para el intercambio internacional. Representantes indígenas de Ecuador, Perú y Argentina participaron en la jornada apoyados por la organización Cultural Survival, compartiendo experiencias de formación y protección del agua en sus propios territorios.
Desde la organización destacaron que este tipo de encuentros busca fortalecer redes entre Pueblos Indígenas frente a desafíos comunes como la contaminación, la presión sobre los ecosistemas y el acceso al agua.
La representante de Cultural Survival destacó que la organización apoyó la participación de tres representantes indígenas de Ecuador, Argentina y Perú, vinculados al programa Guardianes de la Tierra, para promover el intercambio de experiencias sobre la protección del agua con comunidades Mapuche. “Sabemos que aquí se está realizando un trabajo muy valioso y creemos que es fundamental escuchar, comprender las distintas realidades de los territorios y seguir fortaleciendo las experiencias de los pueblos indígenas”.
La representante del pueblo Quechua (Perú), Blancanila Cruzado, valoró el espacio de aprendizaje colectivo. “Me llevo muchos conocimientos para compartir con mi comunidad. Hemos aprendido distintas formas de defender nuestro elemento liquido: el agua”, señaló.
Desde Argentina, Georgina Breda Micaela Sarapura destacó la importancia de vincular el aprendizaje con proyectos locales. “Quiero llevar todo lo aprendido a mi comunidad. Nuestro trabajo se centra en proteger los ojos de agua, que son fundamentales para la vida”, indicó.
Más que un proceso formativo, la Escuela de Embajadores Climáticos Indígenas busca consolidar una red de juventudes indígenas capaces de incidir en las decisiones ambientales y climáticas desde sus propios territorios. Al finalizar el programa, se espera que las y los participantes puedan presentar diagnósticos y propuestas ante instituciones públicas, fortaleciendo su rol como actores clave en la gobernanza ambiental.
De esta manera, la iniciativa proyecta formar una nueva generación de liderazgos indígenas que no solo comprendan la crisis climática, sino que también impulsen soluciones desde el agua, las comunidades indígenas y los saberes ancestrales que han resguardado por generaciones. Como plantea la organización, “hoy no es posible defender los territorios sin datos, pero esos datos adquieren verdadero sentido cuando dialogan con los conocimientos y la experiencia de quienes los habitan y cuidan”.
‘‘Agradecemos a todas las personas que han puesto su esfuerzo para hacer posible esta actividad y extendemos la invitación a quienes estén interesados por conocer más sobre la Escuela de Embajadores Climáticos Indígenas a que puedan acercarse. Necesitamos trabajar de manera articulada por nuestras aguas, bosques y todas las vidas’’, manifestó Camila Romero, antropóloga y cofundadora del CIAI.
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