El Glaciar del Juicio Final está a punto de desaparecer y científicos activan la alarma: sin ese tapón, el nivel del mar va a subir 65 centímetros

El Glaciar del Juicio Final está a punto de desaparecer y científicos activan la alarma: sin ese tapón, el nivel del mar va a subir 65 centímetros

El glaciar Thwaites, en la Antártida Occidental, vuelve a encender las alarmas. No porque vaya a desaparecer mañana, sino porque una de las piezas que ayuda a frenarlo, su plataforma de hielo oriental, se está agrietando y perdiendo estabilidad a gran velocidad. Los datos de la Colaboración Internacional del Glaciar Thwaites señalan que esta plataforma, la última gran extensión flotante del glaciar hacia el océano, se está desestabilizando por grietas que se ensanchan, más que por el deshielo desde abajo como se pensaba antes.

La imagen es sencilla de entender. Si la plataforma funciona como un tapón que ayuda a contener el hielo de tierra firme, su rotura puede dejar pasar más hielo hacia el mar. Y ahí está el problema. El hielo flotante no eleva directamente el nivel del mar al romperse, pero sí puede acelerar la salida del hielo continental que tiene detrás. No es poca cosa.

Un freno que se rompe

Thwaites es conocido como el glaciar del fin del mundo por su enorme capacidad de afectar al nivel del mar si colapsara por completo. La propia web del proyecto científico Thwaites Glacier Facts indica que una pérdida total del glaciar elevaría el nivel global del mar unos 65 centímetros. También señala que su pérdida de hielo aporta actualmente alrededor del 4 % del aumento global del nivel del mar.

Lo que preocupa ahora no es solo el hielo que se derrite, sino el modo en que se rompe la estructura que lo mantiene más o menos sujeto. En un glaciar así, las grietas no son simples marcas en la superficie. Pueden ser el inicio de una pérdida de resistencia interna.

Desde 2016, las fracturas de la plataforma oriental han avanzado de forma repetida por la zona central. El estudio publicado en Journal of Glaciology indica que la velocidad de esa parte de la plataforma aumentó alrededor de un 70 %, pasando de 1,65 metros al día en 2019 a 2,85 metros al día a comienzos de 2023.

Las grietas mandan

Los investigadores han seguido la evolución del hielo con imágenes de radar del satélite Sentinel-1, además de datos tomados sobre el terreno. Esa combinación permite ver algo que desde fuera parecería lento, pero que para una masa de hielo de este tamaño es un cambio rápido.

La plataforma ha desarrollado grietas de espesor completo cerca de la zona de apoyo del glaciar, junto con grandes huecos rellenos de restos de hielo desde 2020. Además, la pérdida reciente de hielo marino alrededor de la plataforma permitió que parte de su borde occidental se separara de un punto de anclaje en el fondo marino.

Christian Wild, autor principal del estudio, lo resumió con una frase muy clara. «Esperábamos que la plataforma de hielo oriental de Thwaites se rompiera en la próxima década, pero nunca tan rápido. Es como ver el acto final de un desastre desplegándose», afirmó.

No todo es deshielo

Durante años, la gran explicación sobre Thwaites ha sido el agua oceánica cálida que se cuela bajo el hielo y lo debilita desde abajo. Esa parte sigue siendo importante. Pero el nuevo trabajo añade un matiz clave.

Los sensores instalados en la plataforma muestran que el deshielo basal es, en general, bajo. La razón probable es una capa de agua dulce y fría bajo la interfaz entre hielo y océano, que dificulta que el agua cálida llegue directamente a la base del hielo.

Ver también:  Científicos confirman que el 90% de los manglares está a punto de desaparecer por el mar y con ellos la protección natural de millones de personas

En la práctica, esto cambia la lectura del problema. El océano habría preparado el terreno debilitando el sistema, pero ahora la fractura interna y la pérdida de anclaje parecen estar empujando la desintegración de la plataforma. Es como si el daño ya tuviera vida propia.

Los modelos miran a 2067

La otra pieza importante llega de un estudio más reciente, publicado en 2026 en Geophysical Research Letters. Sus autores analizaron observaciones de velocidad y elevación de la superficie entre 2004 y 2017 para proyectar la pérdida de masa de Thwaites hasta 2067.

El resultado más llamativo es que Thwaites ha aumentado su pérdida de masa más de cinco veces desde la década de 1990. Los modelos que mejor reproducen el descenso de la superficie del glaciar proyectan pérdidas de entre 180 y 200 gigatoneladas de hielo al año hacia 2067. Eso sería comparable al balance de pérdida actual de toda la Antártida.

¿Qué significa una gigatonelada? Es una forma de medir cantidades enormes de hielo. Para hacerse una idea, aquí hablamos de miles de millones de toneladas cada año, no de un bloque aislado que se desprende en una temporada.

El aviso para las costas

Puede parecer un problema muy lejano, perdido en un mapa blanco al otro lado del planeta. Pero el nivel del mar no entiende de fronteras. Cuando el hielo terrestre termina en el océano, el agua sube en todas partes, aunque no lo haga igual en cada costa.

La ESA recuerda que Thwaites por sí solo podría elevar el nivel del mar más de medio metro si colapsara por completo. También destaca que los nuevos modelos muestran adelgazamiento tierra adentro, siguiendo un valle profundo bajo el glaciar, una señal que los científicos vigilan por su relación con posibles pérdidas difíciles de frenar.

Para alguien que vive cerca del mar, esto no se traduce en una ola gigante de un día para otro. Se traduce en más riesgo de inundaciones costeras, temporales que entran más lejos, playas más vulnerables y obras de protección cada vez más caras. Y eso se nota.

Lo que queda por vigilar

El gran reto ahora es saber cuándo puede perderse del todo la plataforma oriental y cuánto aceleraría eso al glaciar principal. Los científicos son prudentes porque estos sistemas no se comportan como un reloj. A veces aguantan más de lo esperado. A veces se rompen de golpe.

También hay que mejorar los modelos. Un estudio publicado en The Cryosphere en 2025 concluyó que incluir el daño del hielo, es decir, grietas y fracturas, mejora la capacidad de representar la pérdida observada de masa en Thwaites y puede cambiar de forma importante las proyecciones futuras.

La vigilancia por satélite será clave. La ESA señala que misiones futuras como CRISTAL ayudarán a medir con más precisión el espesor del hielo marino y la elevación de las capas de hielo, datos esenciales para afinar las previsiones.

El estudio más reciente sobre la evolución futura del glaciar Thwaites ha sido publicado en Geophysical Research Letters.

Referncia de contenido aquí