EEUU lo erradicó hace 60 años pero el parásito carnívoro que pone huevos sobre los animales y devora carne viva ha vuelto y amenaza con destrozar la industria ganadera

EEUU lo erradicó hace 60 años pero el parásito carnívoro que pone huevos sobre los animales y devora carne viva ha vuelto y amenaza con destrozar la industria ganadera

El gusano barrenador del Nuevo Mundo, una plaga que Estados Unidos había logrado erradicar en 1966, ha vuelto a poner en alerta a ganaderos, veterinarios y autoridades sanitarias. Lo que empezó con un ternero en el condado de Zavala, en Texas, ya suma seis detecciones oficiales en Estados Unidos, según la actualización más reciente del Departamento de Agricultura estadounidense.

No conviene confundirlo con una tenia. Es la larva de una mosca, y el problema es precisamente ese. En lugar de alimentarse de tejido muerto, como hacen otras larvas, estas se introducen en heridas o aberturas del cuerpo y comen carne viva de animales de sangre caliente. Ganado, mascotas, fauna silvestre y, en casos raros, personas pueden verse afectados.

Qué se ha confirmado hasta ahora

La primera detección de este brote fue confirmada el 3 de junio de 2026 por el Servicio de Inspección Zoosanitaria y Fitosanitaria del USDA (APHIS). El animal afectado era un ternero de tres semanas en Zavala County, Texas, con larvas localizadas en la zona umbilical.

La situación cambió rápido. La Comisión de Salud Animal de Texas recoge después más casos en terneros de Zavala y La Salle, además de una cabra en Gillespie. El USDA añadió también un caso en un perro de Lea County, en Nuevo México, que en un primer momento se había comunicado desde Texas. En pocos días, el foco pasó de parecer aislado a exigir una vigilancia mucho más amplia.

Por qué preocupa tanto

El nombre científico es Cochliomyia hominivorax, pero el dato que importa al lector es más sencillo. La mosca deposita huevos en heridas abiertas, ombligos de animales recién nacidos o aberturas como nariz, orejas o genitales. Cuando nacen, las larvas se clavan en el tejido y agrandan la lesión. Y eso puede ir muy deprisa.

¿Qué significa esto en la práctica para un rancho? Más revisiones, más tratamientos, más controles de movimiento y más miedo a que una herida pequeña se convierta en un problema serio. En terneros recién nacidos, una lesión en el ombligo puede ser suficiente para abrir la puerta al parásito.

La vieja arma de las moscas estériles

La estrategia principal no es nueva. Estados Unidos ya derrotó esta plaga liberando moscas estériles. La idea parece extraña, pero funcionó. Se crían machos esterilizados, se sueltan en la zona afectada y, al aparearse con hembras silvestres, los huevos no prosperan. Con varios ciclos, la población cae.

El USDA y Texas han establecido zonas infestadas de 20 kilómetros, cuarentenas, controles de movimiento, vigilancia reforzada, trampas y liberación de insectos estériles. Además, el Gobierno estadounidense ha activado operaciones de dispersión desde Moore Air Base, en Edinburg, Texas, para acelerar la respuesta sobre las áreas afectadas.

La cuarentena no es un detalle menor

La Comisión de Salud Animal de Texas mantiene restricciones en partes de varios condados, entre ellos Zavala, Uvalde, La Salle, Webb, Gillespie, Kerr y Kimble. En esas zonas, los animales de sangre caliente no pueden salir sin autorización previa, inspección y documentación sanitaria. Para quien mueve ganado, caballos, cabras o incluso otros animales, esto cambia la rutina de golpe.

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No es una medida cómoda, pero tiene lógica. Si una mosca o un animal infestado viaja antes de ser detectado, el foco puede saltar de una explotación a otra. El problema no es solo la granja afectada. Es el mapa entero.

Qué riesgo hay para las personas

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades señalan que no se han notificado infestaciones humanas adquiridas localmente en Estados Unidos dentro de este brote. También indican que el riesgo para las personas sigue siendo bajo y localizado en las zonas donde circulen estas moscas.

Aun así, las autoridades recomiendan no ignorar lesiones extrañas, heridas dolorosas que no curan, mal olor, sangrado o presencia de larvas. Si aparece una sospecha en una persona, lo correcto es acudir a atención médica. Si aparece en animales, hay que contactar con un veterinario o con las autoridades sanitarias estatales.

La carne sigue siendo segura

Este punto es importante porque el miedo se contagia rápido. El USDA insiste en que el gusano barrenador no infesta carne, frutas, verduras ni otros alimentos. También recuerda que los animales destinados al consumo pasan controles oficiales y que cualquier producto contaminado no entraría en la cadena comercial.

En otras palabras, el problema ahora no está en el plato del consumidor, sino en el campo. Está en la salud del ganado, en el bienestar animal, en los costes veterinarios y en la capacidad de cortar la expansión antes de que gane terreno.

El golpe económico puede ser enorme

Los números explican por qué la respuesta está siendo tan intensa. Un informe económico de APHIS calcula que un brote parecido al de Texas en 1976, ajustado a valores de 2024, podría costar unos 732 millones de dólares al año a los productores y alrededor de 1800 millones a la economía de Texas. El propio documento advierte de que la comparación es difícil, porque han cambiado las cabañas ganaderas y las prácticas veterinarias, pero sirve para medir la escala del riesgo.

No es poca cosa. Texas es una potencia ganadera, y cualquier restricción de movimiento, tratamiento masivo o pérdida animal se nota en cascada. Primero en los ranchos. Después en transportistas, veterinarios, mataderos y mercados.

La clave será detectar antes de que se extienda

El USDA asegura que la respuesta federal trabaja bajo un enfoque coordinado, con vigilancia, controles de movimiento, liberación de moscas estériles y campañas de información. Su web oficial sobre el brote afirma que el riesgo actual para animales y personas en Estados Unidos es «muy bajo», aunque eso no significa bajar la guardia.

El reloj corre más deprisa que la burocracia. Si los casos se detectan pronto, se tratan y se aíslan, el brote puede quedar limitado. Si se escapan animales infectados o no se revisan heridas, el parásito gana tiempo. Y en una plaga así, el tiempo es casi todo.

El comunicado oficial más reciente ha sido publicado por el Servicio de Inspección Zoosanitaria y Fitosanitaria del USDA (APHIS).

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