La organización ambiental WWF advierte que la especie enfrenta un riesgo de colapso poblacional y podría encaminarse hacia la extinción.
La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) recientemente reclasificó el estatus del pingüino emperador en la Lista Roja, pasando de “Casi Amenazado” a “En Peligro”, basándose en proyecciones que indican que su población podría reducirse a la mitad en los próximos 50 años.
Frente a ello, la organización ambiental WWF advierte que la especie enfrenta un riesgo de colapso poblacional y podría encaminarse hacia la extinción.
El pingüino emperador o Aptenodytes forsteri, el más grande de las 17 especies de pingüinos existentes y el ave que bucea a mayor profundidad, entre 400 y 500 metros, habita exclusivamente en la Antártica, incluyendo el territorio chileno antártico.
Allí desarrolla todas sus actividades para sobrevivir; formar grandes colonias, aparearse, incubar huevos, criar polluelos y mudar sus plumas impermeables y aislantes. Todas estas actividades dependen directamente del hielo marino.
La coordinadora de Biodiversidad y Políticas Oceánicas de WWF Chile, Yacqueline Montecinos, enfatizó que ante esta realidad es urgente limitar el aumento de la temperatura global a 1,5 ºC y proteger las aguas que rodean el continente blanco.
“Esta es otra muestra de que el cambio climático está generando un impacto profundo en la Antártica, donde especies como el pingüino emperador se vuelven cada vez más vulnerables a la pérdida de hielo marino”, comentó.
Además, se refirió a la declaración de áreas marinas protegidas (AMPs), recalcando que es clave para la conservación de especies, indicando también que es indispensable implementar medidas de manejo que permitan recuperar la biomasa de elementos esenciales como el krill.
“Este primer eslabón de la cadena alimenticia está sufriendo los efectos combinados de la actividad pesquera y del cambio climático, lo que amenaza la estabilidad de todo el ecosistema antártico”, indicó.
Antártica: epicentro de amenazas y oportunidad de protección
La Península Antártica, una de las regiones que experimenta el mayor aumento de temperatura en el planeta, enfrenta hoy una doble presión: el impacto del cambio climático y la intensa actividad pesquera de krill.

Este pequeño crustáceo es un recurso esencial en la cadena alimenticia del océano Austral, del cual dependen todos los vertebrados del continente blanco. Sin embargo, ya se han registrado descensos en su abundancia y desplazamientos en su distribución, lo que amenaza directamente el equilibrio del ecosistema antártico y la supervivencia de especies emblemáticas como el pingüino emperador.
La situación se agravó en 2025, cuando por primera vez la pesquería de krill se vio obligada a cerrar anticipadamente tras cumplir rápidamente la cuota de captura anual de 620 mil toneladas.
Este cierre prematuro fue consecuencia de la expiración, en 2024, de una medida de protección clave que regulaba la distribución espacial de la captura, evitando concentraciones excesivas y asegurando la disponibilidad de este recurso fundamental, según informó WWF.
En este contexto, la creación de nuevas áreas marinas protegidas (AMP) en el océano Austral se vuelve una acción urgente. Desde 2016 no se ha logrado avanzar en nuevas declaraciones, pese a las propuestas lideradas por la Unión Europea, que abarcan más de tres millones de kilómetros cuadrados en la Antártica Oriental y el mar de Weddell, y la presentada por Argentina y Chile en 2018, que busca proteger 650 mil kilómetros cuadrados en la Península Antártica.
La propuesta de AMP, impulsada por Chile y Argentina, apunta a resguardar una de las zonas más vulnerables del planeta: un territorio que se calienta a un ritmo alarmante y que alberga gran parte de la megafauna antártica. Proteger estas áreas no solo constituye una medida de conservación, sino una acción estratégica y urgente para enfrentar los impactos del cambio climático y garantizar el futuro del continente blanco.
El destino de la Antártica y del pingüino emperador está intrínsecamente ligado a la política climática, subrayando la necesidad de que los gobiernos aumenten sus esfuerzos de descarbonizar rápidamente para evitar efectos catastróficos sobre la naturaleza, la fauna y las personas. La transición lejos de los combustibles fósiles y limitar el aumento de la temperatura global lo más cerca posible de 1,5 ºC es fundamental para evitar los peores impactos.
En la próxima Reunión del Tratado Antártico, que se celebrará en mayo en Japón, WWF llevará una petición para que los pingüinos emperador sean incluidos como Especie Especialmente Protegida, lo que les otorgaría protección adicional frente a presiones humanas como el turismo y la navegación.
Finalmente desde la organización, invitaron a la comunidad a ser parte de la solución y proteger a los pingüinos con una adopción simbólica a través de su campaña. Conoce más información haciendo clic acá.
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