Hidrógeno verde: Chile ve con optimismo los desafíos regulatorios para desarrollar proyectos a escala comercial

Autoridades y actores de la industria coinciden en que el país avanza en una agenda regulatoria que permitirá habilitar la producción, almacenamiento y transporte de este vector energético y sus derivados, consolidando a Chile como referente regional en energías limpias.

En el marco del tercer Congreso Internacional del Hidrógeno Verde “Hyvolution”, especialistas del sector público y privado abordaron los desafíos que enfrenta Chile para contar con un marco regulatorio que acompañe el rápido desarrollo de esta industria emergente.

Gabriel Bravo, de la División de Combustibles y Nuevos Energéticos del Ministerio de Energía, destacó que se trabaja en “regulaciones habilitantes para la industria del hidrógeno verde y derivados, con un cronograma de 16 regulaciones de aquí al 2030”, incluyendo normas de seguridad y de calidad del hidrógeno. El objetivo, dijo, es “contribuir con este rol habilitante del Estado al desarrollo de proyectos que nos permitan posicionarnos como un referente regional”.

Desde la perspectiva sanitaria, Mabel Oyarzún, del Departamento de Salud Ambiental de la Subsecretaría de Salud Pública, recalcó que estos proyectos representan un gran desafío por su envergadura y por tratarse de sustancias delicadas, como el hidrógeno y el amoníaco, por lo que se han elaborado instructivos para la correcta evaluación de permisos que resguarde a las comunidades.
Por su parte, Ítalo Olivares, vicepresidente de Ingeniería y Desarrollo de MAE Energy, afirmó que la falta de regulación específica, debido a que es una industria relativamente nueva, “no ha sido impedimento para avanzar”, gracias a la posibilidad de homologar la normativa chilena a estándares internacionales, en línea con la experiencia del país en la industria petroquímica.

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Actualmente, Chile cuenta con 75 proyectos de hidrógeno verde en desarrollo, según la Asociación Chilena del Hidrógeno y la Universidad Adolfo Ibáñez. Entre ellos destaca el proyecto INNA de AES Andes, que busca producir hidrógeno y amoníaco verde en Taltal, Antofagasta, con una inversión de 10 mil millones de dólares.

Los expertos coinciden en que la regulación es uno de los puntos más relevantes para garantizar un desarrollo a gran escala de esta industria, así como la certificación para poder exportar a mercados exigentes que den garantías de origen, trazabilidad y carácter renovable. Con respecto a la seguridad y el almacenamiento, señalan que es indispensable armonizar requisitos y normas a nivel internacional, que den certezas a los desarrolladores de proyectos.