Cambio climático: La apuesta por la agricultura regenerativa para resguardar la producción de alimentos

  • En el marco del Día Internacional contra el Cambio Climático, Nestlé destacó la importancia de implementar prácticas de agricultura regenerativa para una producción de materias primas más resiliente.

El fenómeno de El Niño vuelve a poner en alerta al país. Durante los últimos meses, la temperatura superficial del océano en la zona norte de Chile ha registrado anomalías cercanas a los 2°C por sobre lo normal, mientras que las intensas precipitaciones de este mes de octubre han provocado inundaciones, aluviones y daños en distintas zonas de la Región Metropolitana. Estos episodios reflejan la creciente exposición del país a fenómenos climáticos extremos y que también plantean desafíos para una actividad esencial: la producción de alimentos.

 

Aunque El Niño es un fenómeno natural y cíclico, sus efectos ocurren hoy en un escenario de crisis climática que obliga a fortalecer la capacidad de adaptación de los sistemas productivos. Para la agricultura, esto significa prepararse frente a condiciones cada vez más exigentes, desde períodos prolongados de sequía hasta precipitaciones intensas, que pueden alterar la disponibilidad de agua, las condiciones del suelo y la estabilidad de las cosechas.

 

Frente a este escenario, la agricultura regenerativa está generando efectos muy positivos para fortalecer la resiliencia de los sistemas agroalimentarios. Destaca el trabajo que Nestlé está impulsando con estas prácticas en la producción lechera junto a más de 130.000 agricultores, 200 proveedores y socios globales en más de 40 países, dentro de los cuales está Chile.

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Considerando que la productividad, la leche de calidad y la sostenibilidad están estrechamente vinculadas, desde 2021 se están acelerando prácticas de agricultura regenerativa en el país, en un trabajo de la compañía junto a INIA, que congrega a cerca de 180 productores lecheros en la zona centro y sur de Chile.

 

A través de un enfoque colaborativo están trabajando para impulsar este cambio junto a ellos, con prácticas como la agroforestería, los cultivos de cobertura, la fertilización optimizada y la rotación de cultivos, que ayudan a mejorar la salud del suelo y asegurar la productividad de largo plazo.

 

“Los fenómenos climáticos que estamos observando nos recuerdan que la transformación de los sistemas alimentarios es una necesidad cada vez más urgente. La capacidad de innovación de las empresas también se mide en cómo nos anticipamos a estos desafíos: incorporar nuevas prácticas, aprovechar el conocimiento científico y trabajar colaborativamente para asegurar que podamos seguir produciendo alimentos en las próximas décadas. La agricultura regenerativa es parte fundamental de ese camino”, señaló Enrique Vega, gerente de Política Agropecuaria de Nestlé Chile.