La madera acumulada en los bosques municipales del Ripollès triplica la extraída en todo un año: por qué preocupa a los técnicos

La madera acumulada en los bosques municipales del Ripollès triplica la extraída en todo un año: por qué preocupa a los técnicos

En el Ripollès, el ruido de motosierras y maquinaria se ha vuelto casi cotidiano. No es para menos, el viento ha tirado miles de árboles y ahora toca abrir paso, retirar troncos y ordenar un paisaje que parece recién “barajado”.

Tres episodios seguidos (febrero, marzo y abril) han dejado una imagen poco habitual incluso para una comarca de montaña. El reto, ahora, es doble. Retirar madera para reducir riesgos y hacerlo con criterio para no empeorar el problema.

Un vendaval que no se recuerda

“Nadie recuerda” un viento que tumbara tantos árboles en el Ripollès. Municipios de la Vall de Ribes y de la Vall de Camprodon fueron el epicentro de tres ventadas encadenadas, con resultados descritos como catastróficos.

El dato que mejor aterriza la magnitud llega del Consorci d’Espais d’Interès Natural del Ripollès (CEIN), que gestiona bosques municipales. Calcula 23.500 toneladas de árboles caídos, sobre todo pino negro y pino silvestre.

Esa cifra equivale a entre tres y cuatro veces la madera que se extrae de los bosques municipales en un año normal (entre 6.000 y 8.000 toneladas). Se ha acumulado en el suelo “varios años” de aprovechamientos, de golpe.

Retirar madera no es solo “limpiar”

El trabajo no ha hecho más que empezar para ayuntamientos, Generalitat y propietarios privados. “Nos gustaría que el 50% de esta madera se eliminase antes de agosto, aunque dependerá de los trámites de licitación”, explica Gerard Vila, director técnico del CEIN.

La urgencia tiene una razón sencilla. Si los troncos pasan demasiado tiempo en el monte, baja su valor y se complican los problemas sanitarios, sobre todo cuando llega el calor.

En Vilallonga de Ter, las ventadas arrasaron unas 100 hectáreas de bosque público. Por ahora, el ayuntamiento cifra en un 10% la extracción realizada, en parte por la pendiente y porque hay zonas donde solo se puede sacar madera con cable.

Plagas e incendios, el “peligro latente”

Aunque el Ripollès no es de las comarcas más castigadas por grandes incendios, la acumulación de material combustible preocupa. El alcalde de Llanars y presidente del Consell Comarcal del Ripollès, Amadeu Rosell, lo define como “un peligro latente”.

En paralelo, los técnicos miran de cerca el riesgo de plagas. “Cuanta más madera se retire, menos riesgo de propagación de plagas habrá”, recalca Tània Giró, por un escarabajo que prolifera en madera muerta y puede acabar atacando árboles sanos.

La Generalitat, en una nota informativa sobre la tramitación de la corta y retirada de árboles caídos, recuerda que estos episodios generan riesgos para las personas y pueden favorecer plagas si no se actúa con criterio. También insiste en que los propietarios deben comunicar al Departament d’Agricultura si detectan plagas forestales.

La madera muerta también tiene su papel

Con tanta prisa por retirar troncos, hay una pregunta incómoda. ¿Hay que sacarlo todo del bosque? No siempre.

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El CREAF recuerda que la madera muerta aporta nutrientes y crea refugios para muchas especies, favoreciendo la biodiversidad. El problema llega cuando la acumulación es masiva tras un viento intenso, porque puede convertirse en un foco de plagas, así que hay que decidir cuánto retirar y cuánto dejar en cada caso.

A largo plazo, los investigadores apuntan a bosques menos vulnerables si son más heterogéneos y si la gestión llega a tiempo, algo que muchas veces no se hace porque no es rentable. Evitar las ventadas es imposible, pero sí se puede reducir el “efecto dominó”.

Senderos cerrados y un turismo tocado

Las consecuencias no se quedan dentro del bosque. El “camino de la retirada” entre Molló y Prats de Molló (ya en Francia) ha quedado impracticable, según el alcalde Josep Coma, que admite que están “superados por los destrozos”.

También hubo daños en equipamientos y servicios. Una ráfaga se llevó gran parte de la cubierta del polideportivo, con daños estimados en 150.000 euros, y la ventada afectó al tendido eléctrico, de telefonía y fibra óptica en varios pueblos.

Cuando el viento aprieta, el riesgo es inmediato. En otro temporal de finales de marzo, el Meteocat lo calificó de peligroso para actividades al aire libre y Protección Civil recomendó restringir la movilidad en varias comarcas, entre ellas el Ripollès.

El coste lo pagan, muchas veces, los pequeños propietarios

Por ahora, los técnicos hablan de unas 350 hectáreas de bosques públicos dañados. En el Ripollès, además, el 35% del bosque es público, así que buena parte del golpe cae sobre ayuntamientos y Generalitat.

Para muchos propietarios pequeños, el problema es la cuenta final. “El dinero invertido en la extracción de la madera supera en muchos casos el valor de la propia madera”, explica Jaume Guàrdia, que avisa de que sin rentabilidad es difícil asumir la limpieza.

El ganadero Joan Moret, propietario afectado en Llanars, pone un plazo sobre la mesa. Si en dos años no se ha retirado la madera muerta, advierte, “esto será un polvorín”, y lo vincula a décadas de trabas burocráticas y a un bosque hoy “entre 10 y 15 veces” más denso que hace medio siglo.

Qué conviene tener en cuenta desde ya

Si eres propietario y tienes árboles caídos, no todo es “cortar y listo”. La nota informativa de la Generalitat indica que la comunicación debe hacerse con el modelo de “tallada d’arbres afectats per catástrofe natural” y que, si no hace falta abrir caminos de desembosque, la corta puede hacerse de forma inmediata tras presentar la comunicación.

En cambio, si para sacar la madera hay que abrir caminos, la actuación pasa a estar sujeta a autorización previa. Y si se opta por apilar biomasa, el documento fija condiciones de seguridad, como dejar una franja sin vegetación alrededor y sectorizar las pilas para reducir riesgos.

La nota informativa oficial sobre cómo tramitar la corta y la retirada de árboles caídos por las ventadas se ha publicado en la Generalitat de Catalunya.

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