Voluntarios ambientalistas de Bizkaia y de la Fundación Lurgaia restauran masas forestales autóctonas

Voluntarios ambientalistas de Bizkaia y de la Fundación Lurgaia restauran masas forestales autóctonas

 

La Fundación Lurgaia es una entidad conservacionista, que trabaja con la custodia del territorio para garantizar un uso sostenible del suelo con fines de conservación y/o recuperación de sus valores naturales, culturales y paisajísticos. La Fundación adquiere los terrenos a través de donación voluntaria, compra-venta o mediante convenios de cesión con sus propietarios (tanto públicos como privados) y cuenta con una red de voluntariado que colabora en sus proyectos.

El aumento de temperaturas, la persistencia de varias plagas que afectan a las coníferas en Euskadi (la banda marrón y el chancro resinoso del pino, entre otras) o la repetición de nuevos brotes del nematodo del pino en algunas localidades de Galicia, genera una incertidumbre en los propietarios forestales que les podría llevar a la sustitución masiva de plantaciones de coníferas para plantar eucalipto, situación que provocó precisamente el establecimiento de la moratoria actual.

La labor de la Fundación Lurgaia junto con una llamada a la Diputación Foral de Bizkaia a restaurar las masas forestales autóctonas. Es imprescindible el cumplimiento del actual Plan Forestal Vasco y la inclusión de un plan de restauración de las masas forestales autóctonas en la reforma de la Norma Foral de Montes. Organizaciones ecologistas exigen la prolongación de la actual moratoria para nuevas plantaciones de eucalipto hasta el año 2030.

Más de 40 voluntarios ambientalistas de Bizkaia y de la Fundación Lurgaia han participado en la reforestación en una de las parcelas que gestiona la fundación en Mallabia (Bizkaia). Se trata de una parcela en custodia por parte de la Fundación Lurgaia donde se han plantado entre otras especies, robles (Quercus robur), abedules, (Betula pendula), endrinos (Prunus spinosa) cerezos silvestres (Prunus avium), serbales (Sorbus aucuparia) o manzanos silvestres (Malus sylvestris).

El objetivo es que la parcela evolucione hacia un robledal maduro y contribuir así a la recuperación de la biodiversidad y la protección de los elementos del patrimonio, el paisaje y la historia natural de Euskadi.

Además de colaborar en la plantación de árboles, ambientalistas han querido apoyar los trabajos que lleva a cabo la Fundación Lurgaia con una donación económica que será utilizada para la plantación de especies propias de la zona de árboles y arbustos de especies autóctonas, cuyo único fin único será la conservación.

Según las organizaciones ecologistas, esta acción persigue recordar a las instituciones vascas que la Meta 5 de la Estrategia Vasca de Cambio Climático 2050, publicada en 2015, propone “reforestar las zonas degradadas y aumentar la superficie de bosque natural”.

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Y debido a la existencia de zonas con riesgo natural, y con el objetivo de proteger el recurso suelo, el vigente Plan Forestal Vasco 1994-2030 preveía aplicar la figura de monte protector y acelerar los requerimientos que contempla esta figura en 23.700 hectáreas en la provincia de Bizkaia. Cuando quedan cinco años para terminar el periodo de aplicación del plan, no se ha declarado ninguna hectárea bajo esta categoría.

Vivimos en un contexto marcado por el cambio climático, con un incremento global de la temperatura y mayor riesgo de plagas, sequías o grandes incendios forestales. Por eso los colectivos ambientalistas reconocen que el modelo forestal en Euskadi muestra un fuerte sesgo productivo: se debe empezar una transición hacia otro modelo con más diversidad de especies y tipos de formaciones forestales, así como diferentes modelos de gestión. Se trata de buscar no solo la resiliencia de las masas forestales, sino del mismo sector forestal.

El bosque autóctono no ocupa más que el 11 % de la superficie arbolada de la provincia de Bizkaia

El 60 % de la superficie de la provincia de Bizkaia es superficie arbolada, pero según los datos de la Diputación Foral de Bizkaia, el ‘Pinus radiata’ ocupa el 51 % de la superficie forestal de Bizkaia, el eucalipto el 13 %, y el bosque autóctono no ocupa más que el  1 %.

Además, hay que tener en cuenta que, por lo general, los bosques autóctonos pueden estar en diferentes estadios. Son los bosques maduros los que más biodiversidad suelen albergar; sin embargo, en toda la Comunidad Autónoma los bosques maduros son bastante escasos.

Además, según el último informe de Hazi sobre el inventario forestal del País Vasco, la superficie ocupada por el ‘Pinus Radiata’ ha disminuido los últimos años, debido a la plaga provocada por un hongo, enfermedad conocida como “banda marrón”.

Debido a este problema, gran parte de las plantaciones de esta conífera han sido sustituidas por plantaciones de eucalipto.

Si bien la moratoria al eucalipto (aprobada en 2022) ha servido temporalmente para frenar su aumento los últimos años, desde 2005 prácticamente ha doblado su superficie, pasando de 13.023 ha en 2005 a 26.153 Ha en 2023.

El mercado de madera de eucalipto es un mercado globalizado, pero es fundamental la armonización de las tres actuales moratorias del eucalipto en Bizkaia, Galicia y Portugal. Llevando las moratorias de Galicia y Bizkaia hasta el 2030 se evitarán decisiones precipitadas y cortoplacistas, y peligrosos procesos de eucaliptización del territorio con consecuencias indeseables desde el punto de vista socioeconómico y ambiental.

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