Se entiende como maratón una prueba deportiva atlética de larga distancia en la que se deben recorrer 42 km y 195 metros a un ritmo constante con el objetivo de ser el primero en cruzar la meta en el menor tiempo posible. Su origen está en una antigua leyenda griega.
Estos eventos deportivos suelen ser masivos, de gran exigencia corporal y pueden participar miles de personas. Se realizan a nivel nacional e internacional en el mundo y muchos de ellos permiten a los atletas clasificar para representar a su país en esta prueba durante los juegos olímpicos.
La mielina es una capa aislante, o vaina, que se forma alrededor de los nervios, incluso los que se encuentran en el cerebro y la médula espinal. Está compuesta de proteína y sustancias grasas. La vaina de mielina permite que los impulsos eléctricos se transmitan de manera rápida y eficiente a lo largo de las neuronas.
Mielina y maratones
Los corredores de maratones experimentan una disminución de la cantidad de mielina -una sustancia que rodea las neuronas- en ciertas regiones del cerebro tras un maratón, según un estudio con diez participantes publicado en Nature Metabolism y liderado por la Universidad del País Vasco (UPV/EHU). El efecto se invirtió por completo dos meses después de la carrera.
Según los autores, se necesita más investigación para evaluar si estos cambios tienen algún efecto sobre las funciones neurofisiológicas y cognitivas asociadas a esas regiones del cerebro, pero el trabajo revela que la mayor parte de la mielina del cerebro no se ve afectada.
El ejercicio de larga duración obliga al cuerpo humano a recurrir a sus reservas energéticas. Los corredores de maratón, por ejemplo, utilizan principalmente hidratos de carbono, como el glucógeno, como fuente de energía, pero recurren a las grasas cuando el glucógeno se agota en los músculos.
La mielina, que rodea las neuronas del cerebro y actúa como aislante eléctrico, se compone principalmente de lípidos, y estudios anteriores en roedores sugieren que estos lípidos pueden actuar como reserva energética en condiciones metabólicas extremas.
El equipo liderado por Carlos Matute analizó imágenes del cerebro tomadas a través de resonancia magnética de ocho corredores hombres y dos mujeres antes y 48 horas después de la carrera de 42 kilómetros. También tomaron imágenes de los cerebros de dos de los corredores dos semanas después y de los de seis corredores dos meses después como seguimiento.
Menos mielina en 12 zonas
Al medir la cantidad de mielina, los autores descubrieron una reducción constante del contenido de esta sustancia en 12 zonas de materia blanca del cerebro. Estas zonas están relacionadas con la coordinación motora y la integración sensorial y emocional. Al cabo de dos semanas, las concentraciones de mielina habían aumentado sustancialmente, y se habían recuperado totalmente dos meses después del maratón.
Los investigadores señalan que una limitación del estudio es el pequeño tamaño de la muestra y que son necesarias pruebas en una cohorte mayor. Además, es necesario seguir investigando para establecer cómo se relacionan formas más extremas de ejercicio con la cantidad de mielina en el cerebro.