En la madrugada del 29 de marzo de 2025, a las 3:20, Rawa parió en silencio a una cría moteada de apenas diez kilos en Bioparc Fuengirola. No es solo una escena tierna. Es la primera cría de tapir malayo nacida en España y uno de apenas dos decenas de nacimientos en zoológicos de todo el mundo en la última década.
Veinte años de trabajo para una sola cría
Bioparc lleva desde 2003 dentro del Programa de Especies en Peligro del tapir malayo que coordina la Asociación Europea de Zoos y Acuarios (EAZA). Durante años, las parejas formadas sobre el papel no terminaban de “encajar” en la práctica, algo habitual en una especie solitaria y muy selectiva con sus compañeros.
El giro llegó con la llegada de Mekong desde Suecia en 2023. Tras un periodo de adaptación, los cuidadores empezaron a registrar cópulas regulares y el equipo veterinario entrenó a Rawa para poder hacerle ecografías sin estrés. La gestación se alargó hasta los 424 días, un margen alto pero aún dentro de lo descrito para la especie, y el parto se siguió en directo con cámaras y presencia del equipo técnico.
“Llevábamos muchos años intentándolo y por fin ha sido posible. Estamos contentísimos, es increíble”, resumía Javier Vicent, responsable de Zoología. Para cualquiera que vea solo un vídeo en redes es un bebé simpático. Para los equipos de conservación, es el resultado de dos décadas de ensayo, errores y paciencia.
Una especie al límite y un papel incómodo para los zoos
El tapir malayo vive en selvas cada vez más fragmentadas de Malasia, Sumatra, Tailandia y Myanmar. La deforestación, los cultivos como el aceite de palma, la caza furtiva y la fragmentación del hábitat han hecho que su población se desplome en torno a un 50 % en las últimas décadas. Hoy se calcula que quedan poco más de dos mil ejemplares en libertad, y alrededor de 45 en zoológicos que participan en un programa de cría coordinado por EAZA.
En teoría, una sola cría no cambia las estadísticas. En la práctica, sí cambia el tablero. Cada nacimiento aporta genética nueva a una población cautiva que funciona como “red de seguridad” si las poblaciones salvajes siguen cayendo. Por eso esta cría andaluza se considera un punto de inflexión dentro de los programas europeos, que llevaban años con muy pocos avances reproductivos.
De momento, la pequeña permanecerá entre seis y nueve meses con su madre, en instalaciones interiores y bajo vigilancia presencial y por cámaras las 24 horas. Si todo evoluciona bien, empezará a usar el recinto exterior y, más adelante, será trasladada a otro centro europeo para evitar la consanguinidad y reforzar la red de cría ex situ.
¿Y qué tiene que ver esto contigo?
Más allá de la foto bonita, este nacimiento recuerda que conserva respecies no es solo plantar árboles en la selva. También pasa por mantener poblaciones sanas en centros que trabajan con criterios científicos y coordinados, por revisar qué compramos (especialmente productos con aceite de palma no certificado) y por apoyar iniciativas que ponen el foco en la biodiversidad, no solo en el “zoo de paseo del domingo”.
La nota de prensa oficial sobre el nacimiento de la primera cría de tapir malayo en España ha sido publicada en la web de Bioparc Fuengirola.

