El maltrato físico a los animales en las Cabalgatas de los Reyes Magos son una norma, no una excepción

El maltrato físico a los animales en las Cabalgatas de los Reyes Magos son una norma, no una excepción

 

En todo el territorio nacional las Cabalgatas de Reyes Magos han dejado de ser eventos mágicos para el disfrute familiar y lo que nos dejan son imágenes de maltrato y crueldad. Caballos, bueyes, camellos, burros y varios animales más son obligados a participar en estos desfiles, enfrentándose a condiciones que les generan sufrimiento.

Es inadmisible que en pleno 2025 se continúe permitiendo este tipo de prácticas en las Cabalgatas de toda España. Estos hechos por sí solos constituyen un flagrante maltrato animal. Pero además incumplen con la Ley 7/2023 de Protección de los Derechos y Bienestar Animal, que en su artículo 65 prohíbe de forma específica: ‘el uso de animales en situaciones que les provoquen estrés, agotamiento o sufrimiento innecesario’.

Las cabalgatas de reyes

Desde la plataforma nacional Defensa Animal se considera «anacrónico» el uso de animales en cabalgatas y califican de lamentables los sucesos de maltrato adicional que han tenido lugar en las mismas. Por un lado, se han hecho virales las imágenes del pasado viernes durante la cabalgata del Heraldo Real en Granada, donde, en pleno desfile y ante la mirada de cientos de asistentes, un paje propinó un rodillazo en la cara a uno de los bueyes que participaban en el evento generando gran indignación.

Otra de las polémicas ha tenido lugar cuando una persona resultó herida en un brazo durante la cabalgata de Reyes celebrada el pasado sábado en Arenas de San Pedro (Ávila), tras descontrolarse unos bueyes que participaban en el desfile. La plataforma denuncia que los animales se asustaron por el ruido de petardos y la aglomeración de personas,  comenzando a correr por la calle principal y generando momentos de gran tensión.

Desde Defensa Animal también han mostrado su rechazo a la inclusión de una carroza cinegética promovida por la Federación Extremeña de Caza en la Cabalgata de Cáceres señalando la caza como «una actividad violenta, contaminante, ineficaz y que lo último que debería hacerse es fomentarla en la infancia«.

Otra de las cuestiones que públicamente han denunciado desde la plataforma es el trato que a su juicio recibieron por parte del programa de Cuatro «En boca de todos» tras ser contactados para hablar del tema y señalan al programa por su «falta de imparcialidad».

Desde el colectivo animalista piden a todos los ayuntamientos que dejen de utilizar animales en cabalgatas, considerándolo impropio de una sociedad avanzada y civilizada, además de aportar informes veterinarios sobre el sufrimiento de los animales.

«Algunas de las cuestiones por las que estos animales sufren es el ambiente hostil, el exceso de luz o de ruido, pero debemos mentalizarnos en que esto es una consecuencia del especismo y de utilizar a los animales a nuestro antojo, pues en cualquier diversión a costa de los animales y cualquier uso de los mismos va a haber siempre sufrimiento. Lamentamos que las administraciones en lugar de fomentar hábitos sostenibles y éticos se dediquen al retroceso, además de que nos preocupa que normalicemos en la infancia actitudes dañinas que fomentan el abuso de poder sobre los demás», denuncia Diego Nevado, responsable de comunicación en la plataforma Defensa Animal.

Ley de protección animal incompleta

«La infancia debe ser educada en la empatía y el respeto a los demás; contemplar a otros animales obligados a participar en espectáculos es lo contrario a la bondad, pues el mensaje que se está enviando es que los demás animales están a nuestro servicio. Ellos no tienen ningún interés en desfilar o exhibirse en pasacalles, no les aporta el menor beneficio; antes al contrario, se encuentran en un ambiente que les resulta hostil y que nada tiene que ver con su naturaleza», explica Rosa Más, bióloga que representa también a la plataforma Defensa Animal.

«Es demencial pretender que en procesiones, belenes o cabalgatas los animales no van a sufrir situaciones ‘incompatibles con su bienestar dadas las características propias de su especie‘ según manifiesta la ley de Malestar Animal, una norma absurda que hace diferenciaciones entre especies animales sin el menor rigor biológico. Esa arbitrariedad tiene consecuencias nefastas, como hemos podido ver en el lamentable espectáculo que ha tenido lugar en Granada. Nada de esto ocurriría si se respetaran los derechos animales y se tuvieran en cuenta sus intereses reales, que nada tienen que ver con diversiones humanas», zanja la bióloga.

Por lo tanto, desde la plataforma advierten que el problema está en el uso, aunque cada año esto derive también en casos de maltrato físico.

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