El árbol más antiguo de España es un olivo plantado hace 1.700 años por los romanos y sigue dando aceitunas

El árbol más antiguo de España es un olivo plantado hace 1.700 años por los romanos y sigue dando aceitunas

En Ulldecona, al sur de Tarragona, hay un árbol que parece desafiar al calendario. Se llama La Farga del Arión y, según la datación de la Universidad Politécnica de Madrid, fue plantado en el año 314 d. C. En la práctica, eso significa que supera ya los 1.700 años y que las fuentes oficiales del territorio lo sitúan como el ejemplar datado más antiguo de España. Lo llamativo es que no solo sigue en pie. También sigue dando fruto.

No hablamos de un árbol perdido y casi olvidado. Está dentro del Museo Natural de Olivos Milenarios del Arión, una finca visitable donde se concentran 35 olivos milenarios en poco más de una hectárea. Solo en Ulldecona hay inventariados más de 1.300 ejemplares de este tipo, una concentración excepcional. Entre todos ellos, La Farga del Arión destaca enseguida. Su tronco alcanza 8,03 metros de perímetro medido a 1,30 metros del suelo, ronda los 6,5 metros de altura y está considerado el olivo mayor de Cataluña. No es poca cosa.

La edad de este olivo no sale de una simple estimación a ojo. Los investigadores de la UPM explican que en los olivos monumentales los anillos de crecimiento suelen ser difíciles de leer por las oquedades y por la forma irregular del tronco. Por eso recurrieron a una metodología propia basada en mediciones precisas del perímetro, levantamientos con láser y modelos de crecimiento. En otras palabras, detrás del asombro hay bastante ciencia.

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Hay otro detalle que ayuda a entender por qué ha aguantado tanto. La Mancomunidad Taula del Sénia señala que este ejemplar, como muchos de los más antiguos de la zona, fue injertado hace siglos sobre un acebuche silvestre. Esa base más rústica y más arraigada al terreno habría contribuido a su longevidad. Además, el árbol fue declarado monumental por laGeneralitat en 1997 y recibió el premio AEMO al mejor olivo monumental de España.

Pero quizá lo más interesante es que no se ha quedado como una reliquia muda. Sigue produciendo aceitunas y forma parte de un paisaje agrario vivo, ligado al aceite certificado de olivos milenarios que elaboran productores del territorio. En el fondo, ahí está la clave. Conservar no siempre significa poner una cuerda y mirar de lejos. A veces también significa cuidar un árbol antiguo para que siga formando parte del campo, de la economía local y hasta de la mesa. Y eso se nota.

La nota oficial más reciente sobre este ejemplar ha sido publicada en la web de la Mancomunidad Taula del Sénia.

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