Científica, humanista y defensora de la naturaleza, Dra. Jane Goodall se ha convertido en un referente mundial en la conservación ambiental. Este 3 de abril cumple años la Dra. Jane Goodall, en concreto 91, fuente de inspiración mundial para científicos, mujeres, humanistas y todas las personas que aspiran a un mundo más sustentable.
Su ejemplo en lo académico y social, forman parte del norte de acción de la Fundación Jane Goodall Institute. Por eso, en este día tan especial, se destaca el legado de su vida y trabajo.
Valerie Jane Morris Goodall, nació en Londres en 1934. Cuando era niña, recibió un particular regalo: un chimpancé de peluche al que su padre nombró Jubilee. Este pequeño evento significó un antes y un después en sus aficiones, puesto que la hizo interesarse en el comportamiento animal desde temprana edad.
Una de las científicas más admiradas de nuestro siglo, ambientalista y especialista en chimpancés, usa tecnología de punta, redes sociales y a la NASA en su labor de conservación. Mensajera de la Paz de la ONU, Jane Goodall cumple hoy 91 años y sigue siendo una incansable viajera y una devota de la protección de la biodiversidad y de sus amados chimpancés.
La primatóloga viaja todo lo que su salud y edad le permiten recorriendo el planeta, lo que se vuelve cada vez más urgente a medida que envejece, ya que “me queda menos tiempo para crear conciencia”, dice. Revolucionó a la comunidad científica y al mundo entero con los resultados de su pionera investigación de campo con chimpancés en libertad en Gombe, Tanzania, la más prolongada de la historia.
La niña inglesa que atesoraba su libro “Tarzán, el hombre de la Selva”, llegó a los 23 años a Kenia para trabajar con el renombrado antropólogo Louis Leakey. Demostró que los chimpancés tienen emociones y sensaciones, vetó su uso en experimentos y destronó al ser humano como única especie que crea y usa herramientas.
Una vida de aventuras
Valerie Jane Morris-Goodall, más conocida en el mundo entero como Jane Goodall, nació el 3 de abril de 1934 en Londres, Inglaterra. Su padre era un hombre de negocios y su madre novelista. Desde muy pequeña, Jane demostró un inconmensurable amor por los animales y una infinita paciencia a la hora de observarlos y de moverse en la naturaleza.
A través de los libros y las películas nació su sueño de ir algún día a África con el fin de ver a los animales viviendo en libertad. Siempre tuvo predilección por los chimpancés, a causa de un peluche que le obsequiaron cuando era apenas una niña, que se llama Jubilee y se encuentra aún en su casa de Londres.
Destino: África
Por razones económicas, Jane no pudo ir a la Universidad, así que estudió secretariado y tras titularse ejerció varios trabajos. Fue secretaria, trabajó en unos estudios de cine y finalmente consiguió un puesto de camarera. Con veintitrés años, Jane tuvo suficiente dinero para poder visitar a un amigo que vivía en una granja en Kenia y que la había invitado hacía ya un tiempo.
Jane Goodall se enamoró de África en cuanto llegó y decidió quedarse. Conoció al arqueólogo británico Louis Leakey quien le ofreció un trabajo como secretaria, en el Museo Corydon que actualmente es el Museo Nacional de Kenia. Tras valorar sus habilidades de observación y su paciencia con los animales, le propuso que se trasladase al Parque Nacional de Gombe Stream en Tanzania, para realizar un estudio sobre los chimpancés salvajes.
Observando chimpancés
Cuando Jane Goodall comenzó a estudiar los chimpancés en 1960, no tenía ningún entrenamiento especial para ello, así que se basó en su instinto y su sentido común. Gracias a ello se inventó su propia forma de observar y registrar las acciones y los comportamientos de cada individuo. Jane pasó los siguientes cuarenta años de su vida dedicada al estudio de los chimpancés.
Los comienzos fueron muy duros, ya que sin bases de estudios, pero llevada por su poderosa curiosidad y una gran dosis de tesón (que ella misma califica de terquedad), se dedicó a recorrer día tras día el mismo camino y a esperar que los chimpancés se interesaran por ella. El día que esto ocurrió su vida cambió para siempre.
Convivencia
Tras largos y pacientes años de estudio, Jane fue aceptada por los chimpancés, que la integraron en sus grupos y le permitieron observar desde “dentro” la vida de la manada. Así convivió con ellos durante casi 22 meses, tras los cuales, a causa de un cambio en el jefe de la manada, fue expulsada del grupo, aunque mantuvo una relación cordial con muchos de sus amigos simios que perdura hasta hoy.
Nombrar a los Animales
La manera científica estándar de aquellos momentos, al estudiar a los animales, era asignar a cada individuo un número, pero Jane no tenía idea de ello. Ella dio a los chimpancés nombres únicos basados en su apariencia o su personalidad. A la primera hembra que se le acercó la llamó Fifi, a David Greybeard le puso ese nombre porque tenía la barbilla gris y a otros los bautizó Tritón, Goliat, Flo y Frodo.
Descubrimientos y Logros
A lo largo de muchos años de observación y estudios, Jane Goodall aprendió mucho sobre estos simios e hizo algunos descubrimientos que sorprendieron al resto del mundo y dieron por tierra con varias teorías respecto a los humanos y los chimpancés que se creían inamovibles.
Herramientas
Jane Goodall observó a un chimpancé utilizando un trozo de ramita como una herramienta. El chimpancé quitaba las hojas y luego introducía la rama en los termiteros o en los hormigueros y “pescaba” los insectos que luego le servían de alimento. Esta fue la primera vez que se observó una conducta de fabricación de una herramienta por parte de seres diferentes a los humanos.
Alimentación
Jane también descubrió que al contrario de lo que se creía hasta ese momento, los chimpancés tenían conductas carnívoras y que organizaban partidas de caza para atrapar a sus presas y matarlas, para luego repartir su carne entre los componentes de la manada. Feliz cumpleaños Jane Goodall.
Conductas agresivas y guerreras
Las similitudes de los chimpancés con el ser humano y el hecho de que solo se conocían sus costumbres en cautividad, hacía pensar a Jane que estos animales eran más pacíficos que los seres humanos, que no tenían un “lado oscuro”. La revelación de la verdad le llegó de una manera brutal, cuando fue testigo de una guerra entre los integrantes de la manada de Gombe y otra que vivía más al Sur.
Los forasteros fueron exterminados, pero también fallecieron varios de los amigos de Jane. Asimismo, comprobó que a la hora de la predominancia, todas las armas eran válidas con tal de ostentar el poder, hasta el punto de cometer asesinatos y actos de canibalismo.
Diferenciación de personalidades y rituales
Una de las comprobaciones más interesantes de Jane, se refiere a la variedad de personalidades que pudo observar entre estos simios. Desde los rituales de acicalamiento con sus propios ritos muy diferentes a los de otros chimpancés africanos (como se corroboró años más tarde), hasta la expresión de la personalidad de cada uno de los individuos, demostrada mediante su comportamiento y su actitud; ella presenció actos de cariño, amor, solidaridad, tranquilidad y amabilidad, así como también de ira, tristeza y sometimiento por la fuerza.
El doctorado
Jane Goodall fue aceptada en la Universidad de Cambridge aun sin cumplir con el requisito de contar con una licenciatura previa y se doctoró en Etología (en 1965), tras defender su tesis que se basó en sus experiencias estudiando a los chimpancés de Gombe.
A su vuelta a África, Jane Goodall creó el Centro de Investigación Gombe, que se encuentra a orillas del lago Tanganyika y cuyos fondos le consiguió su mentor gracias a sus descubrimientos. Gracias a las labores de recuperación, se han logrado salvar muchísimas vidas.
El legado de Jane Goodall
Jane se casó, se divorció, volvió a contraer matrimonio y de su segundo esposo enviudó en 1980. Fruto del primero, es madre de Hugo y feliz abuela. Escribió varios artículos y libros sobre sus experiencias con los chimpancés, incluyendo “A la sombra del hombre”, “Los chimpancés de Gombe” y “40 años en Gombe”.
Ha pasado gran parte de sus últimos años viajando por el mundo, con el objetivo de dar a conocer la situación de los chimpancés en particular y la de los animales en general y concienciar a la gente de la necesidad de preservar sus hábitats.
Jane Goodall ganó muchos premios por su trabajo ambiental y conservacionista. Además de la Fundación que lleva su nombre, creó Raíces y Brotes, una organización que tiene como fin enseñar a los niños a respetar y cuidar al medio ambiente y a todos los seres que pueblan la Tierra.
Se han realizado varios documentales basados el trabajo de Jane con los chimpancés de Gombe, entre los que destacan: “La Vida y leyenda de Jane Goodall”, “Entre los chimpancés salvajes” y “El viaje de Jane”. Jane Goodall cumple hoy 91 años y no se cansa de recorrer el mundo dando conferencias, charlas, participando en foros y compartiendo sus experiencias. Ella está convencida que educar a las nuevas generaciones es la clave para un futuro mejor.