Colombia encuentra paneles solares en un lugar insólito. Un proyecto que, aunque parecido, ni se puede comparar con el hallado en Francia. La energía solar en Colombia atraviesa por un proceso de constante cambio y desarrollo. La energía solar está adquiriendo una gran popularidad por su disponibilidad y bajo costo. Es una fuente de energía que no genera gases contaminantes ni residuos tóxicos, por lo que se ve como la apuesta ideal para dejar de lado los combustibles fósiles. Además, la energía solar es infinita y puede encontrarse prácticamente en todo el mundo, convirtiéndola en algo más versátil.
El uso de esta energía renovable trae grandes beneficios tanto a individuos como a nivel país: reduce el costo de electricidad con el tiempo, proporciona acceso a la energía en zonas remotas y ofrece una mayor seguridad energética. En el marco de la transición energética global, Colombia busca, con carácter urgente, la manera de adoptar fuentes de energía más limpias y sostenibles. La producción de paneles solares en el país sudamericano permitiría la diversificación de la matriz energética del país, bajando la dependencia de los combustibles fósiles.
La implementación de estructuras solares no solo disminuye las emisiones registradas de carbono, sino que también contribuye en la lucha contra el cambio climático, siguiendo la misma línea de los objetivos globales de sostenibilidad. Según registra la web de la Fundación PARES, “Colombia tiene el potencial de convertirse en un exportador de energía solar hacia mercados internacionales, como Estados Unidos”.
El hallazgo de Colombia asombra al mundo: encuentra paneles solares donde nadie más lo ha hecho
En este contexto, un grupo de investigadores colombianos ha encontrado solución a uno de los grandes problemas de la agrovoltaica: cómo aprovechar la lluvia. El uso de la agrovoltaica está cada vez más instalado, por lo que ver campos de cultivo con paneles solares ya es un paisaje relativamente común. Aunque el espacio sigue suponiendo un desafío, siguen buscándose diferentes formas de maximizar el espacio, incluyendo la captura de agua de lluvia.
Con esta problemática sobre la mesa, una investigación de la Universidad Nacional de Colombia ha presentado un proyecto que entremezcla células fotovoltaicas con torres de cultivo hidropónico para aprovechar el agua de lluvia. Se trata de un sistema que pretende optimizar cada metro cuadrado de la tierra del cultivo. El método planteado contempla el empleo de unas torres de cultivo hidropónicas modulares.
Cada torre dispone de un hueco de 20 cm apilados para las hortalizas, para el prototipo están utilizando lechugas y espinacas, que crean una estructura de hasta 2,5 m de altura. En la copa de estas torres hallaríamos las estructuras solares. Detallaron que, gracias a su forma circular, se logra una optimización del espacio y un en un metro cuadrado pueden crecer hasta 80 plantas. Sumado a esto, el propósito de estas torres es que los agricultores no tengan que agacharse una y otra vez, por lo que la estructura modular y vertical facilita el acceso a las plantas (modificando la forma de obtener alimentos).
Colombia da un paso más con la agrovoltaica: no podrá creer lo que pretenden hacer con los paneles solares
La proyección de sombra de las estructuras solares podría suponer un problema para el cultivo, un problema al que los investigadores buscan dar solución con otro tipo de células fotovoltaicas semitransparentes que dejen pasar más la luz. Las torres muestran un aspecto innovador: su capacidad de recolectar agua de lluvia y maximizar su aplicación en zonas de producción agrícola.
Sin embargo, esta iniciativa también ha sido pensada para la ganadería, instancia en la que los paneles solares pueden instalarse donde están las vacas y así producir energía y leche. Con un proyecto revolucionario y mucha investigación por delante, Colombia ha logrado hacer historia en el campo de la energía solar. Un sector que ya se ha visto conmocionado por este invento español con “vida propia”.