Chile consolida su liderazgo en energías limpias en América Latina, según nuevo estudio internacional

Chile reafirma su liderazgo regional en energías limpias, al posicionarse en el lugar 21 del Energy Transition Index (ETI) 2025 elaborado por el World Economic Forum (WEF) y Accenture, siendo el segundo país más avanzado de América Latina en esta materia, después de Brasil, que se ubica en el puesto 15.

El informe destaca los avances de Chile en tres dimensiones clave de la transición energética: seguridad, equidad y sostenibilidad. A pesar del aumento global de las emisiones de CO₂ —que alcanzaron un récord de 37,8 mil millones de toneladas—, el país sobresale por su planificación estratégica, políticas claras y ambición en energías renovables.

Uno de los pilares reconocidos es la Estrategia Nacional de Hidrógeno Verde, lanzada en 2020, que aprovecha el potencial renovable de distintas zonas del país para crear hubs diferenciados de producción. A esto se suma el impulso regulatorio para el desarrollo de amoníaco verde, y una robusta visión exportadora.

En palabras del Presidente Gabriel Boric, el único mandatario latinoamericano citado por el WEF: “Tenemos la oportunidad de desarrollarnos y convertirnos en líderes en energía renovable, en particular en hidrógeno verde y energía eólica, y de exportarlas al mundo”.

Para Mariana De Pablo, directora ejecutiva de Accenture Chile, “las medidas concretas implementadas por el país son un ejemplo inspirador para el mundo, demostrando que con políticas adecuadas y visión a largo plazo se puede avanzar de forma equilibrada en seguridad, equidad y sostenibilidad energética”, expresó al medio Portal Minero.

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Uno de los ejemplos de los más de 70 proyectos de hidrógeno verde que se encuentran en distintas etapas de desarrollo en Chile, es INNA, desarrollado por AES Andes. El proyecto contempla una inversión estimada de US$10.000 millones y generará más de 5.000 empleos. Además, una vez operativo,  tendrá la capacidad de producir anualmente 100 mil toneladas de hidrógeno verde y 650 mil toneladas de amoníaco verde.

Este tipo de iniciativas refuerzan el liderazgo de Chile al combinar tecnología de punta, generación solar a gran escala y sistemas de almacenamiento que permiten entregar energía renovable 24/7, marcando un camino hacia la descarbonización real de la matriz energética.

A pesar del progreso, el informe advierte que la inversión global en energía limpia aún está por debajo del umbral necesario: se requieren USD$5.6 billones anuales hasta 2030, y el crecimiento de inversión se desaceleró al 11% anual (versus 24-29% en los años previos). Chile, sin embargo, se mantiene como un caso destacado dentro de este contexto desafiante.