Transición energética: desafíos y oportunidades para un futuro sostenible

Tal como menciona Julio Lira, presidente de la Comisión de Energía del Colegio de Ingenieros A.G. en El Mercurio, Chile atraviesa una etapa clave en su transición energética. Desde los primeros esfuerzos en energías limpias a mediados de los 2000 hasta la consolidación de una matriz eléctrica cada vez más sustentable, el país ha logrado avances significativos. Hoy, el debate ya no se centra en si es posible reemplazar los combustibles fósiles, sino en cómo asegurar que ese proceso sea eficiente, justo y resiliente frente a los desafíos del presente y futuro.

En un contexto de electrificación creciente —que se vio fuertemente tensionado tras el apagón de febrero de 2025—, se vuelve urgente reforzar la seguridad del suministro, junto con avanzar en soluciones tecnológicas para enfrentar la congestión de redes y mejorar la eficiencia en la transmisión y consumo de energía.

Además, el desarrollo del hidrógeno verde surge como un nuevo horizonte industrial. Su potencial no solo permite descarbonizar sectores complejos, sino también convertir a Chile en exportador energético limpio hacia Europa y Asia. Sin embargo, estos proyectos de gran envergadura también deben garantizar altos estándares ambientales y una integración real con las comunidades.

Un ejemplo del avance concreto en esta línea es la Región de Antofagasta, que se perfila como polo clave de esta nueva industria. Allí destaca el proyecto INNA, de AES Andes, que con una inversión de US$10.000 millones busca aprovechar el sol y viento de Taltal para producir hidrógeno verde. Iniciativas como esta refuerzan el rol del norte chileno como hub energético y motor de un desarrollo más sostenible.

Para lograrlo, será fundamental una institucionalidad moderna, participación ciudadana efectiva, e industrias y comunidades en torno a una visión compartida: un país más limpio, seguro y justo.