Equidad e Hidrógeno Verde: El desafío de una transición energética inclusiva

Chile se encuentra en una posición estratégica para liderar la transición energética global gracias al hidrógeno verde (H2V). Con condiciones naturales privilegiadas, como la alta radiación solar del norte y los intensos vientos del sur, el país está llamado a convertirse en uno de los principales productores y exportadores de esta energía limpia. Pero el verdadero liderazgo no solo se mide en toneladas exportadas o millones invertidos: también se mide en inclusión, equidad y justicia social.

“La industria del hidrógeno verde en Chile está escribiendo un nuevo capítulo en la historia energética nacional. Uno que promete innovación, sostenibilidad y desarrollo territorial. Pero si este nuevo relato aspira a ser realmente transformador, no puede escribirse sin las mujeres”, señala Grace Keller, directora y fundadora de H2News y vicepresidenta de H2 Chile.

Un gigante energético en formación

 

Actualmente, Chile cuenta con al menos 88 proyectos de H2V anunciados, cinco en evaluación ambiental y tres ya aprobados, según datos entregados por la Superintendencia de Electricidad y Combustible (SEC). El Plan de Acción de Hidrógeno Verde 2023–2030, compuesto por 81 medidas, busca acelerar este auge, el cual ya atrae inversiones que superan los 5 mil millones de dólares en su conjunto.

Esta expansión se sustenta también en un entorno de inversión sólido, una institucionalidad reconocida y reglas del juego claras, posicionando a Chile como un destino atractivo para proyectos energéticos de largo plazo.

Equidad como eje de sostenibilidad

 

A pesar de este prometedor panorama, los desafíos no son solo técnicos o económicos. Según cifras del ministerio de Energía, las mujeres representan apenas un 21,3% de la fuerza laboral en el sector energético, y en cargos técnicos u operativos, esta participación cae a menos del 5%. En una industria incipiente como la del H2V, existe el riesgo de replicar los patrones de exclusión de sectores tradicionales si no se interviene tempranamente.

Ver también:  Detectan histórica presencia de elefantes marinos en Parque Laguna San Rafael

No basta con contratar más mujeres. Se requiere una transformación estructural: cambiar la cultura organizacional, garantizar políticas salariales justas, ofrecer oportunidades reales de formación y liderazgo”, enfatiza Keller.

La equidad de género no es sólo un imperativo ético; estudios demuestran que los equipos diversos toman mejores decisiones, innovan más y logran mayores retornos. En esa línea, el reciente estudio de ChileMujeres y CORFO identificó 14 dimensiones clave para integrar la perspectiva de género en las organizaciones, desde el compromiso institucional hasta la corresponsabilidad parental.

Algunos avances ya se evidencian. El Plan de Acción H2V y los nuevos programas de financiamiento de CORFO incorporan exigencias de igualdad de género como condición de elegibilidad. Además, redes como Women in Green Hydrogen han sido fundamentales para visibilizar liderazgos femeninos que ya están marcando pauta en laboratorios, negociaciones bancarias y direcciones ejecutivas.

“Chile tiene la oportunidad de convertirse en un hub global de hidrógeno verde. Pero ese liderazgo debe ser también social. La transición energética no será justa si no estamos incluidas las mujeres”, concluye Keller.

El desafío para Chile no solo está en generar energía limpia, sino en construir una industria verdaderamente sostenible e inclusiva. Aprovechar esta ventana histórica para establecer nuevos estándares de equidad, desde los territorios hasta las oficinas centrales, será tan estratégico como aprovechar los vientos patagónicos o el sol del desierto.

Porque la energía del futuro también debe impulsar un país más justo.