Las copiosas lluvias de marzo no resolverán la ‘crisis del agua’ en España

Las copiosas lluvias de marzo no resolverán la ‘crisis del agua’ en España

El Día Mundial del Agua acontece todos los años cada 22 de marzo y su principal objetivo es generar conciencia acerca de la importancia de cuidar el denominado «oro líquido», imprescindible para la vida de los seres humanos y de todas las especies que habitan en la Tierra.

Con la celebración de esta efeméride se pretende dar a conocer la crisis mundial del agua, los cambios en las lluvias y el clima y la problemática que afrontan millones de personas que no tienen acceso al suministro de agua potable, así como las medidas urgentes que se deben tomar al respecto.

La crisis climática está poniendo al descubierto las debilidades de la mala gestión del agua. Si no hacemos nada distinto, nos enfrentamos a un futuro mucho más incierto y con mayores dificultades para garantizar los recursos con los que abastecer a la agricultura y la ganadería.

Pero además estaremos poniendo en riesgo el suministro de agua potable para los españoles y si no cambia nada será imposible asegurar el mantenimiento de ecosistemas sanos y funcionales frente a la crisis climática y de biodiversidad que ya estamos padeciendo.

Día Mundial del Agua: la crisis hídrica en España no se arregla con lluvias

Mañana, 22 de marzo, se celebra el Día Mundial del Agua 2025coincidiendo con una sucesión de borrascas que desde primeros de este mes han devuelto el agua a los embalses y a los ríos, pero no han resuelto la crisis estructural del agua en España.

Las imágenes de pantanos llenos y campos reverdecidos, aunque es muy positiva, pueden generar una falsa sensación de alivio, pero el cambio climático está afectando los ciclos hídricos, con periodos de sequías más largas e intensas y lluvias cada vez más torrenciales e irregulares.

Aunque la cantidad neta de agua que recibimos anualmente no esté variando de manera sustancial, su disponibilidad es cada vez menor debido a estas alteraciones de los ciclos hídricos y a la mala gestión.

En este Día Mundial del Agua, SEO/BirdLife advierte de que España sigue sin gestionar el agua en función de su disponibilidad real, manteniendo una demanda insostenible, con un 80% del agua destinada a regadíos agrícolas (por encima del 71 % que se dedica a regadío a nivel mundial), muchos en zonas de estrés hídrico.

Mientras tanto, los acuíferos siguen sobreexplotados, los humedales siguen deteriorándose, sobre todo los de la cuenca mediterránea, y las políticas públicas continúan apostando por macroproyectos que no resuelven el problema y agravan la crisis hídrica y, por ende, la ambiental.

Proyectos a los que se unen los recientes centros de datos, que requieren ingentes cantidades de agua para enfriar sus instalaciones y que muchas veces se ubican en zonas con gran estrés hídrico donde ha de primar el abastecimiento humano y la conservación de los recursos naturales.

Hay que cambiar de planes

España se encuentra iniciando la redacción del cuarto ciclo de planificación hidrológica (2028-2033), pero no se puede planificar solo para los próximos cuatro años. Es imprescindible mirar más allá, al menos a 2050, y tomar decisiones estratégicas para evitar una crisis irreversible del agua.

Las Administraciones públicas competentes en la gestión de los recursos hídricos tienen que actuar con responsabilidad teniendo en cuenta que las previsiones actuales señalan que España puede perder entre un 3 % y un 7 % de sus recursos hídricos disponibles en las cuencas hidrográficas antes de 2040.

La ONG insiste en que, según los últimos modelos generados, se estima que en torno al 75 % del territorio español estaría en riesgo de desertificación en el corto y medio plazo. Si a esto añadimos que se prevé que los incendios forestales, provocados y naturales, podrían ser un 50 % más frecuentes e intensos para final de siglo.

Esto va a acelerar la pérdida de suelo fértil y reducirá la capacidad natural de retención del agua, por lo que el panorama de desertificación podría ser incluso peor, lo que refuerza la necesidad de replantearse el modo en que se planifica la gestión de los recursos naturales, si se quiere garantizar, en la medida de lo posible el abastecimiento para la población en el futuro.

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«No podemos seguir planificando el agua con la mentalidad del siglo XX. La realidad climática de España en 2050 seguramente será diferente, y necesitamos políticas que se anticipen a ese escenario. Si seguimos gestionando el agua como hasta ahora, el colapso hídrico será un escenario muy probable,» señala Juan Carlos Atienza, responsable de la Unidad de Incidencia para la Transición Verde de la organización.

Una transición hídrica sostenible y justa es la única solución

La ONG defiende una transición hídrica que garantice el agua para las personas y los ecosistemas a largo plazo. Para ello, se necesitan medidas estructurales y sostenibles, no soluciones cortoplacistas. Es necesario adaptar la demanda de agua a la realidad climática, redefiniendo la política de concesiones de agua y adecuarlas a la disponibilidad real, aplicando una política de precios del agua que incentive el ahorro y garantice un uso eficiente.

No se puede seguir impulsando cultivos de regadío en zonas de alto estrés hídrico y hay que empezar a fomentar cultivos adaptados al clima mediterráneo, apostando por una agricultura sostenible, con menor consumo de agua y una mayor eficiencia hídrica.

La organización ecologista apuesta por avanzar en la recuperación de la funcionalidad natural de ríos y humedales, asegurando la disponibilidad de caudales ecológicos suficientes para la biodiversidad y la conservación de los ecosistemas acuáticos.

Por ello, la ONG ambiental insta a las Administraciones públicas a que actúen con responsabilidad; a que cumplan los objetivos y plazos marcados en la Directiva Marco del Agua, y mejoren la gobernanza y la transparencia en la gestión del agua; a que gestionen los acuíferos como reservas estratégicas de agua, evitando su sobreexplotación; y a que asuman compromisos claros en este sentido incluyendo los de adaptación al cambio climático, con objetivos medibles y públicamente verificables.

La recuperación de los humedales es prioritaria

Los humedales juegan un papel fundamental en la regulación del ciclo del agua, pero en España su estado de conservación es alarmante. Tal como señaló SEO/BirdLife en el último informe presentado hace dos meses:  Humedales ante un futuro incierto. Análisis sobre el estado de conservación de las zonas húmedas en Españael 76% de los hábitats de interés comunitario vinculados a humedales están en mal estado de conservación y 36 de las 67 especies de aves asociadas a humedales han sufrido un descenso poblacional significativo.

«Los humedales bien conservados son el mejor seguro natural contra la desertificación y la sequía, pero en España los estamos destruyendo a un ritmo alarmante. La restauración de los humedales debería ser una prioridad en la planificación hidrológica y ambiental si realmente queremos garantizar el agua en el futuro, tanto para las personas como para la conservación de la biodiversidad asociada a estos espacios» explica Kiko Álvarez, responsable de la Unidad de Espacios y Especies de la ONG.

La crisis del agua continuará, a pesar de las lluvias de marzo

Cada vez que la lluvia es abundante, se repite el mismo mensaje: “la sequía ha terminado”. Pero el agua caída en marzo no cambia el hecho de que el modelo hídrico español es insostenible, además de que el clima mediterráneo está caracterizado por la alternancia natural de ciclos secos y húmedos.

Por ello, España debe decidir si quiere seguir esperando las próximas lluvias o si, de una vez por todas, se anticipa a los periodos de sequía meteorológica y apuesta por un modelo de gestión del agua que garantice su sostenibilidad a largo plazo.

«Nos jugamos el futuro. Si seguimos actuando como hasta ahora, España será un país sin agua suficiente en pocas décadas. Es hora de tomar decisiones valientes y de integrar la crisis hídrica en todas las políticas públicas. No podemos permitirnos perder más tiempo», concluye Atienza.

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