Unos científicos, valiéndose de observaciones realizadas desde satélites, han descubierto que la cantidad total de agua dulce de la Tierra ha disminuido notablemente en los últimos años.
El estudio es obra de un equipo internacional encabezado por Matthew Rodell, del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland, Estados Unidos.
De 2015 a 2023, según muestran las mediciones por satélite, la cantidad media de agua dulce almacenada en tierra, que incluye el agua líquida superficial como lagos y ríos, además del agua en acuíferos subterráneos, ha sido en promedio 1.200 kilómetros cúbicos menor a los niveles medios de 2002 a 2014.
El equipo identificó este descenso abrupto y global del agua dulce valiéndose de observaciones hechas por los satélites GRACE (Gravity Recovery and Climate Experiment), del Centro Aeroespacial Alemán, el Centro Alemán de Investigación en Geociencias y la NASA. Los satélites GRACE miden las fluctuaciones de la gravedad terrestre en escalas mensuales que revelan cambios en la masa de agua sobre el suelo y bajo el suelo. Los satélites GRACE originales operaron desde marzo de 2002 hasta octubre de 2017. Los satélites sucesores, GRACE-FO (GRACE-Follow On), se lanzaron al espacio en mayo de 2018.
Los investigadores sospechan que este cambio en la cantidad de agua dulce de la Tierra podría indicar que los continentes de la Tierra han entrado en una fase persistentemente más seca.
Recreación artística de uno de los satélites GRACE. (Ilustración: NASA JPL / Caltech)
La disminución del agua dulce en el mundo de la que se informa en el estudio comenzó con una sequía masiva en el norte y centro de Brasil, y fue seguida poco después por una serie de sequías importantes en Australasia, América del Sur, América del Norte, Europa y África. Las temperaturas más cálidas en el Pacífico tropical desde finales de 2014 hasta 2016, que culminaron con una de las manifestaciones más significativas del fenómeno climático de El Niño desde 1950, provocaron cambios en las corrientes en chorro atmosféricas que alteraron el tiempo meteorológico y los patrones de precipitaciones en todo el mundo.
Sin embargo, incluso después de que ese episodio de El Niño remitiera, el agua dulce mundial no logró repuntar. De hecho, Rodell y sus colegas han comprobado que 13 de las 30 sequías más intensas del mundo observadas por GRACE se han producido desde enero de 2015 en adelante. Rodell y sus colegas sospechan que el calentamiento global podría estar contribuyendo al agotamiento persistente del agua dulce.
El calentamiento global hace que la atmósfera retenga más vapor de agua, lo que se traduce en precipitaciones más extremas, tal como explica el meteorólogo Michael Bosilovich de la NASA, coautor del estudio. Aunque los niveles anuales totales de lluvia y nieve no cambien drásticamente, los largos periodos entre precipitaciones intensas permiten que el suelo se seque y se vuelva más compacto. Esto reduce la cantidad de agua que el suelo puede absorber cuando llueve.
El problema cuando se producen precipitaciones extremas es que el agua acaba escurriéndose, en vez de filtrarse poco a poco en el subsuelo y reponer las reservas de agua subterránea. A escala mundial, los niveles de agua dulce se han mantenido persistentemente bajos desde El Niño de 2014-2016, mientras que más agua permanece atrapada en la atmósfera en forma de vapor de agua. El calentamiento global aumenta tanto la evaporación del agua de la superficie a la atmósfera como la capacidad de retención de agua de la atmósfera, lo que incrementa la frecuencia y la intensidad de las sequías.
Queda por ver si el agua dulce mundial volverá a alcanzar los valores anteriores a 2015, se mantendrá estable o reanudará su descenso. Teniendo en cuenta que los nueve años más cálidos del registro moderno de temperaturas coincidieron con el brusco descenso del agua dulce, los autores del estudio no creen que sea una coincidencia, y opinan que podría ser un presagio de lo que está por venir.
El estudio se titula “An Abrupt Decline in Global Terrestrial Water Storage and Its Relationship with Sea Level Change”. Y se ha publicado en la revista académica Surveys in Geophysics. (Fuente: NCYT de Amazings)