La comida basura está fabricada para que los consumidores no se paren a analizar los contenidos de lo que comen ni a valorar las consecuencias para su salud, que puede tener su ingesta. La idea de los fabricantes es que la gente se la coma ‘sin pensar’.
Los antojos o la “debilidad” por el fast food se deben a potentes reacciones fisiológicas, cuidadosa y estratégicamente fomentadas por los fabricantes. Los aperitivos favoritos se fabrican con las cantidades justas de azúcar, sal, grasa y otros productos químicos, de forma que el cerebro se habitúe a ellos y pida más. Para luchar contra ello, es bueno poner en práctica estos consejos.
Regla de los 5 ingredientes
Al leer las etiquetas, si se comprueba que el alimento que tenemos pensado comprar contiene más de cinco ingredientes, debemos evitarlos. Este tipo de productos se puede adquirir de vez en cuando y como una excepción. Pero nunca como parte de la compra diaria.
Regla de los Tres Ingredientes
Un estudio realizado en la Universidad de Cornell demostró que, la gente prefiere que en su plato haya tres alimentos y de tres colores diferentes. Así que, en lugar de una multicolor hamburguesa, un plato con tres ingredientes sanos y nutritivos, de diferentes colores, puede ser la solución para comenzar a comer sano.
Romper la rutina
Formar un hábito solo requiere algo de esfuerzo. Si una acción se repite 21 días (unos más o unos menos, según la voluntad de cada individuo), la mente se habitúa a ello. Si a las 10 de la mañana se suele comer un bocadillo cargado de calorías en determinado lugar, debemos optar por tomar una fruta. Y lo haremos un sitio alejado del objeto de los deseos de nuestra mente.
Decantarse por lo sano en vez de por la comida basura
Es posible comer sano. Pero primero hay que proponérselo de forma seria y razonada. Elegir alimentos ecológicos, saludables, bio, orgánicos y/o naturales, puede costar más barato que una pizza. Y cada vez más, estos alimentos están en las góndolas de los supermercados. Por lo que elegirlos a conciencia no solo nos ahorrará dinero, sino que nos ayudará a tener una existencia más saludable.
Alimentos saludables siempre a mano
Aprender a almacenar los alimentos ecológicos en el frigorífico también es una forma de eludir la comida basura. Si cuando se abre la puerta, lo primero que se ve son alimentos procesados, comida chatarra y platos poco saludables, el cerebro decidirá que los quiere. Y ya no se planteará otras opciones
Si, por el contrario, al colocar los alimentos, se ponen delante los más sanos y nutritivos y se “esconde” lo demás, se obliga a la mente a considerar lo que destaque en primer plano. Es como emplear el truco que usan en los supermercados con las góndolas: se pone a la altura de la vista, lo que se quiere vender prioritariamente.
Conocer los “alimentos disparadores”
Cada persona sabe exactamente cuál es su debilidad respecto a la comida. Es importante identificar aquellos alimentos que “disparan” la ansiedad por engullirlo todo, especialmente la comida basura. Ya sean dulces o salados, estos productos deben evitarse. O al menos tener una cantidad mínima de ellos a mano. Y si tenemos que comerlos, seamos conscientes de que una pequeña porción satisfará nuestros deseos, lo demás será exceso, y eso nunca es bueno.
Informarse acerca de la comida basura
Una manera infalible de consumir menos comida basura es aprender más sobre lo que realmente estamos ingiriendo. Cuando la gente se entera de qué es lo que hay en realidad en su comida, se plantea seriamente dejar de consumir esos productos y tener una dieta sana y equilibrada. Que además le reportará un ahorro en salud y dinero.
Masticar mucho y a conciencia
“Quién come lentamente come menos”. Esa es una máxima que la mayoría de los nutricionistas comunican a sus pacientes. Masticar la comida más de lo que se hace habitualmente crea sensación de saciedad. “Engullir sin más no es comer”, dicen los más afamados chefs. Así que es hora de poner en práctica este truco, cuando comamos todo tipo de alimentos, pero especialmente cuando sea comida basura.
La premisa principal es que no necesitamos comer este tipo de alimentos. Así que, eliminar de nuestras vidas la comida basura es sin dudas una idea tan inteligente como sana. Poner en práctica estos consejos seguro que servirá de mucha ayuda a la hora de elegir llevar una vida saludable.