Plantas de biogás: Andalucía exige garantías ambientales y vigilancia tras su autorización

Plantas de biogás: Andalucía exige garantías ambientales y vigilancia tras su autorización

La Junta de Andalucía ha mostrado su postura de defensa a la hora de analizar las plantas de biogás de la región una a una con la idea de mantener las exigencias ambientales y en función de esto dar luz verde a que se pongan en marcha para funcionar.

Esto llega justo ahora cuando hay un debate sobre la implantación de estas instalaciones y ante la cual una veintena de plataformas y colectivos de Sevilla, Córdoba, Granada y Jaén van a una a la hora de pedir que haya mayores garantías, además de una normativa donde se incluya esas demandas que exigen.

Las plantas de biogás ahora están en el punto central del debate sobre la transición energética en Andalucía; y es que esta expansión de esta alternativa trae consigo una serie de dudas de acerca de cómo se hará la gestión de los residuos orgánicos, la protección del medio ambiente y las condiciones para poner en marcha nuevos proyectos.

Unas posturas contrarias que han llegado hasta el ámbito legislativo, ya que desde la formación política de Adelante Andalucía se quiere dar alas a una normativa de transición energética que añada las aportaciones de los colectivos afectados y traiga consigo una serie de garantías para el desarrollo de estas infraestructuras.

El objetivo es claro: compatibilizar el aprovechamiento de los residuos para producir energía renovable con la protección del entorno. Para ello, la evaluación ambiental previa y el seguimiento posterior de las instalaciones resultan fundamentales para comprobar que cumplen sus obligaciones y que su actividad se ajusta a las condiciones autorizadas.

El debate de las plantas de biogás de Andalucía

La consejera de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, Fina Martínez, ha explicado en el Parlamento que la evaluación de las plantas de biogás debe analizar cada proyecto con rigor, exigir las «garantías ambientales» necesarias y establecer mecanismos para comprobar que las instalaciones autorizadas cumplen sus obligaciones.

Martínez ha sido interpelada este jueves sobre este asunto en el pleno del Parlamento andaluz por Adelante Andalucía, que propone una ley de transición energética para la comunidad andaluza en la que se recojan las aportaciones que le trasladaba recientemente una veintena de plataformas y colectivos participantes en una jornada contra la industria del biogás de Sevilla, Córdoba, Granada y Jaén.

La Junta de Andalucía ha informado en una nota de prensa de que los proyectos que no cumplen los requisitos exigibles no pueden obtener una autorización favorable.

El biogás aprovecha determinados residuos orgánicos, procedentes en su mayoría del sector primario, para producir energía renovable, y la consejera de Sostenibilidad ha sostenido que este tratamiento se encuadra en la economía circular y puede contribuir a reducir las emisiones de metano, sin que estos beneficios justifiquen «rebajar las exigencias ambientales».

Por su parte, el Proyecto de Real Decreto de impulso del biometano del Gobierno de España contempla la reducción progresiva de las importaciones de gas natural fósil, la descarbonización del sector gasista y el aprovechamiento de residuos orgánicos.

En el ámbito europeo, Fina Martínez ha citado el Plan REPowerEU, que establece el objetivo de alcanzar una producción de 35.000 millones de metros cúbicos de biometano en 2030.

Con carácter general, las plantas mediante digestión anaerobia de residuos orgánicos requieren una Autorización Ambiental Integrada cuando superan las 75 toneladas diarias, o las 100 cuando su única actividad es la digestión anaerobia.

Por debajo de esos umbrales, se someten a Autorización Ambiental Unificada Simplificada, conforme a lo expuesto por la consejera en relación con la Ley 21/2013 y el Real Decreto Legislativo 1/2016, que aprueba el texto refundido de la Ley de prevención y control integrados de la contaminación, ha detallado la titular andaluza de Sostenibilidad.

Ese seguimiento resulta decisivo para que el aprovechamiento energético se traduzca en una mejora climática real. La Agencia Internacional de la Energía advierte de que la producción de biogás también puede generar emisiones de metano durante el proceso y el almacenamiento del digestato, el material que queda tras tratar los residuos. Por ello, prevenir fugas y gestionar correctamente ese material son aspectos esenciales para respaldar los beneficios ambientales de cada instalación.

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