La primera etapa del proyecto Santiago Poniente contempla cuatro pozos de 280 metros de profundidad que aportarán 400 litros por segundo a la red desde 2027. La iniciativa, parte de la estrategia Biociudad de Aguas Andinas, busca diversificar las fuentes de abastecimiento de la Región Metropolitana y elevar de 25% a 40% la participación de las aguas subterráneas.
Este proyecto contempla una batería de 12 pozos profundos emplazados en Estación Central que, en conjunto, aportarán 1.200 litros por segundo y beneficiarán de manera más directa a más de 400 mil personas de Cerro Navia, Estación Central, Quinta Normal, Lo Prado y Pudahuel, especialmente ante escenarios de sequía extrema.
La primera etapa -que se conmemoró junto con representantes de la sanitaria, autoridades locales, el sector público y medios de prensa- considera cuatro perforaciones de aproximadamente 280 metros de profundidad cada una. Ahora se avanza en la construcción de un estanque de regulación de 5.000 m³ y una planta elevadora que permitirá integrar el agua a la red de distribución. Se espera que esta primera batería entre en operación durante el último trimestre de 2027, con una capacidad conjunta de 400 litros por segundo.
La obra forma parte de Biociudad, la estrategia de Aguas Andinas para enfrentar la nueva realidad climática de Santiago, diversificando las fuentes de abastecimiento y reduciendo la dependencia de las aguas superficiales, aumentando la participación de las fuentes subterráneas desde el actual 25% hasta cerca de 40%.
“Como compañía responsable del suministro de más de 7 millones de personas venimos desplegando planes que permitan seguir contando con un recurso esencial aún en escenarios climáticos más complejos. En ese contexto, desde 2023 estamos ejecutando nuestra estrategia Biociudad, hoja de ruta hacia 2035 basada en cinco pilares orientados a potenciar la resiliencia y adaptación que la ciudad necesita”,
“No existe una solución única a los desafíos de la vulnerabilidad climática”,
Así, apuntó además a los cambios que ya está experimentando la disponibilidad de agua en la cuenca del Maipo.
“Aquello que era nuestra tremenda fortaleza como ciudad, tener en las espaldas un volumen de agua suficiente, no solamente para el consumo humano, sino que fundamentalmente para el desarrollo de la ciudad, lo hemos ido perdiendo”.
Durante el punto de prensa, Sáez destacó además que los estanques de Pirque permiten actualmente contar con 37 horas de autonomía frente a interrupciones asociadas a eventos de turbiedad. Sin embargo, sostuvo que la intensificación de los fenómenos climáticos obliga a seguir aumentando ese margen.
“Con esta obra pretendemos contar con autonomía en semanas. Y eso es una gran noticia para la Región Metropolitana, que hoy día no sufre los cortes pensando en estas 37 horas, pero como el fenómeno climático va a seguir intensificándose, los fenómenos cada vez se van produciendo con más intensidad y con mayor frecuencia. Por tanto, tenemos que anticiparnos”.
“Lo complejo hoy día es que el acuífero no tiene un volumen de agua y lo que estamos extrayendo todos los usuarios, no solamente Aguas Andinas, es más agua de la que somos capaces de incorporar al acuífero”
Por eso, planteó que, junto con las obras de ingeniería, será necesario avanzar en soluciones basadas en la naturaleza que permitan favorecer la infiltración y recarga de las aguas subterráneas, además de seguir reduciendo las pérdidas en la distribución.
Diversificar las fuentes.
El subsecretario destacó también que la crisis hídrica de la zona central no desaparece después de uno o dos años con mayores precipitaciones. “Es un fenómeno que ya sabemos es permanente en el tiempo y por lo tanto tenemos que actuar”, afirmó.
En esa línea, el MOP definió Agua para el Desarrollo como uno de sus cuatro ejes de trabajo para el período 2026-2030. La estrategia contempla ampliar las fuentes disponibles mediante nuevas obras de infraestructura, entre ellas pozos, desalación, reúso y embalses. “Tenemos que atender a nuevas fuentes de agua porque, de nuevo, con más de lo mismo no vamos a hacer posible esa realidad”, señaló Balmaceda, destacando que los pozos permiten incorporar una reserva que se encuentra bajo tierra y que hasta ahora ha tenido un rol menos visible dentro de la planificación hídrica.
El reúso de agua tratada también forma parte de esta estrategia, junto con la construcción y recuperación de embalses y el aprovechamiento de aguas subterráneas.

