Las nuevas reglas que han entrado en vigor ayer y que luchan contra el greenwashing en alimentos refuerzan el control sobre las alegaciones sobre sostenibilidad y protección del medio ambiente. Ecovalia pide que se reconozca específicamente la certificación ecológica.
La Directiva (UE) 2024/825 determina que a partir del 27 de septiembre de 2026 se aplicarán las nuevas reglas sobre mensajes ambientales que estén dirigidos a los consumidores. Sin embargo, el registro de transposiciones de la EUR-Lex no contiene ninguna medida comunicada por España, una precisión muy necesaria y que debe tenerse en cuenta al explicar su aplicación a nivel nacional.
El Reglamento (UE) 2018/848 contra el greenwashing en alimentos ya aplica controles oficiales a la producción ecológica y a su etiquetado, pero ese es un certificado que acredita unos requisitos concretos en cuanto a la producción. Lo que no hace es validar las promesas ambientales de las empresas si estas no están plenamente justificadas, con el objetivo de combatir el ecopostureo.
Ecovalia contra el greenwashing en alimentos
La entrada en aplicación de la Directiva (UE) 2024/825, conocida como Directiva EmpCo, marca un antes y un después en la lucha contra el greenwashing en la Unión Europea. A partir de ahora, las empresas que quieran comunicar beneficios o compromisos ambientales deberán poder respaldarlos con evidencias verificables, poniendo fin a una situación en la que numerosos mensajes de sostenibilidad podían utilizarse sin una comprobación efectiva.
La nueva normativa contra el greenwashing en alimentos refuerza la protección de los consumidores frente a alegaciones ambientales engañosas y limita el uso de distintivos o declaraciones que no cuenten con una base acreditable. Entre otras medidas, introduce mayores exigencias para aquellas afirmaciones relacionadas con comportamientos medioambientales o compromisos futuros de sostenibilidad.
Para Ecovalia, se trata de un avance relevante porque contribuye a incrementar la transparencia en el mercado y favorece una competencia basada en hechos demostrables. La organización recuerda que la confianza de los consumidores debe sustentarse en sistemas de control rigurosos, información verificable y certificaciones reconocidas. La producción ecológica es el único sistema agroalimentario que garantiza su cumplimiento, contabilizando más de 60.000 empresas ecológicas certificadas en España.
La transparencia debe ser la norma
La nueva regulación contra el greenwashing en alimentos obligará a respaldar con pruebas verificables aquellas alegaciones relacionadas con beneficios ambientales, sostenibilidad o futuras mejoras en el desempeño medioambiental de empresas y productos. Las afirmaciones sobre objetivos futuros deberán estar acompañadas de planes concretos, mecanismos de seguimiento y procedimientos de verificación independientes.
Este nuevo escenario de lucha contra el greenwashing en alimentos supone un cambio especialmente significativo para aquellas estrategias de comunicación que han recurrido a términos o mensajes ambientales sin aportar evidencias que los sustenten.
El objetivo de la normativa es proteger a los consumidores y garantizar que reciben información clara, fiable y transparente sobre el impacto ambiental de los productos y las empresas, evitando mensajes que puedan resultar confusos o engañosos.
La producción ecológica certificada es un modelo eficiente basado en la verificación
Ecovalia destaca que la producción ecológica se desarrolla bajo un marco normativo específico de ámbito europeo y sistemas de certificación que garantizan el cumplimiento de requisitos sometidos a control. Con el Reglamento UE 2018/848, el sector ecológico certificado ya supera los estándares que la propia normativa establece.
No obstante, la organización considera que la futura adaptación de la Directiva europea a la legislación española representa una oportunidad para reforzar el reconocimiento expreso de la producción ecológica certificada dentro de las prácticas ambientalmente reconocidas. Por este motivo, ha trasladado una propuesta al Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 durante el proceso de transposición normativa.
Las reglas tienen que ser meridianamente claras
Desde Ecovalia valoran positivamente que la nueva legislación contra el greenwashing en alimentos propicie un mercado en el que las declaraciones ambientales deban estar respaldadas por evidencias objetivas y verificables.
La organización considera que esta evolución normativa contribuirá tanto a proteger a los consumidores como a reforzar la credibilidad de aquellas iniciativas que acreditan de forma rigurosa sus compromisos ambientales, como es el caso de la producción ecológica.

