Alemania apagó en 2023 la central nuclear Isar II, en Baviera, y ahora una empresa quiere levantar a su lado una batería de 900 megavatios con un centro de datos de inteligencia artificial, aunque todavía no ha dicho cuántas horas podrá dar electricidad

Alemania apagó en 2023 la central nuclear Isar II, en Baviera, y ahora una empresa quiere levantar a su lado una batería de 900 megavatios con un centro de datos de inteligencia artificial, aunque todavía no ha dicho cuántas horas podrá dar electricidad

El entorno de la antigua central nuclear Isar II, en Baviera, podría abrir una nueva etapa ligada a las energías renovables. La firma Advisum plantea construir en Niederaichbach una instalación de baterías de 900 megavatios (MW), acompañada de un centro de datos para inteligencia artificial de 100 MW.

El almacenamiento permite guardar electricidad para utilizarla cuando haga falta, algo especialmente útil con fuentes variables como el sol y el viento. En este caso, la iniciativa cuenta con el respaldo del Gobierno bávaro, pero todavía es un proyecto.

Lo que queda tras el cierre

Isar II dejó de producir electricidad el 15 de abril de 2023, cuando Alemania apagó sus tres últimas centrales nucleares. Según una respuesta del Gobierno federal difundida por el Bundestag en agosto de 2026, las tres instalaciones siguen en proceso de desmantelamiento y se están retirando componentes que ya no necesitan.

Apagar una central tampoco equivale a vaciarla de un día para otro. El Gobierno federal señala que, aunque se han descargado los núcleos de los reactores, las instalaciones todavía contienen combustible nuclear. Ese trabajo de desmantelamiento sigue abierto.

Guardar el sol del mediodía

Baviera tiene motivos para buscar más almacenamiento. Solo durante 2025 añadió 4.675 MW netos de potencia fotovoltaica, según el balance publicado por su Gobierno en mayo de 2026, una expansión que permite producir más electricidad cuando acompañan las condiciones de luz.

El problema aparece cuando esa producción coincide con un consumo bajo o con líneas que no pueden transportar toda la electricidad. El propio ministerio explica en su información sobre conexiones a la red que esto ocurre cada vez más al mediodía en verano y puede obligar a reducir la generación solar.

¿Qué cambia con una batería? Puede guardar parte de esa energía y devolverla más tarde, cuando cae el sol y seguimos cocinando, encendiendo luces o utilizando electrodomésticos. Como explica el Departamento de Energía estadounidense, el almacenamiento permite separar el momento de producción del momento de consumo, aunque siempre se pierde algo de energía en el proceso.

Qué significan los 900 MW

La cifra anunciada describe la potencia de la instalación, es decir, el ritmo al que puede entregar electricidad. Para saber cuánto tiempo puede hacerlo también hace falta conocer su capacidad energética, expresada en megavatios hora (MWh), una distinción que explica la Administración de Información Energética de Estados Unidos.

Pensemos en un ejemplo sencillo, ajeno a este proyecto. Una batería con 900 MWh útiles podría entregar teóricamente 900 MW durante una hora, mientras que necesitaría 1.800 MWh útiles para mantener esa potencia durante dos horas. Son cantidades distintas, aunque ambas instalaciones pudieran compartir la misma potencia máxima.

El comunicado sobre Advisum no concreta la capacidad en MWh. Sin ese dato, todavía no se puede calcular la autonomía ni afirmar cuántos hogares podrían abastecerse durante una noche completa.

Una conexión con el norte

Isar también es el extremo sur de SuedOstLink, una infraestructura pensada para transportar electricidad desde el noreste alemán hacia Baviera. Según el operador 50Hertz, el corredor entre Wolmirstedt e Isar tiene unos 540 kilómetros y contempla dos conexiones de 2.000 MW cada una.

Su función es acercar la generación renovable, especialmente la eólica del norte, a los hogares y las industrias del sur. Esto ayuda a entender el atractivo del lugar para el almacenamiento, aunque construir líneas y desarrollar baterías sean proyectos distintos, con sus propios trabajos y calendarios.

La IA también consume

Advisum sitúa la batería y el centro de datos en una superficie prevista de cinco hectáreas. Esta segunda instalación añadiría demanda eléctrica, porque los centros de datos necesitan alimentar tanto sus equipos informáticos como sus sistemas de refrigeración, tal como describe la Agencia Internacional de la Energía (AIE).

La dimensión energética de estas instalaciones está creciendo deprisa. La AIE calcula que el consumo mundial de electricidad de los centros de datos aumentó un 17 % en 2025 y advierte de la necesidad de coordinar su expansión con las redes y el suministro. Por tanto, reunir almacenamiento y computación en un mismo lugar exige planificar ambos usos conjuntamente.

Lo que falta por concretar

El anuncio no fija una fecha de entrada en servicio ni cuantifica el ahorro para los consumidores. La AIE recuerda que el efecto de los nuevos centros de datos sobre los precios depende de la oferta eléctrica, las inversiones necesarias y cómo se repartan sus costes.

Con la información disponible, sería prematuro traducir este proyecto en una rebaja concreta de la factura de la luz.

El comunicado oficial sobre la iniciativa fue publicado el 9 de septiembre de 2026 por el Ministerio de Economía, Desarrollo Regional y Energía de Baviera.

Imagen: Helmlechner / Wikimedia Commons (CC0)

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