Las lluvias intensas pueden recargar el acuífero de Doñana y cambiar su futuro ante el cambio climático – ECOticias.com

Las lluvias intensas pueden recargar el acuífero de Doñana y cambiar su futuro ante el cambio climático – ECOticias.com

Las lluvias intensas pueden recargar el acuífero de Doñana: ¿te has preguntado qué pasa bajo tierra cuando cae un buen chaparrón? En Doñana descubrieron que las tormentas fuertes de más de 20 mm diarios son las que de verdad salvan nuestros acuíferos.

El truco no está en cuánto llueve al año, sino en cómo cae el agua. Las lloviznas flojas se evaporan a una velocidad increíble, pero los aguaceros llenan las reservas subterráneas porque atraviesan rápido la arena.

La vegetación también juega su papel en esta historia. Las plantas consumen casi todo cuando hay sequía, dejando que solo se filtre el 11 %, mientras que en suelo desnudo se filtra la mitad.

Cada terreno es un mundo completamente distinto. Para cuidar el agua del futuro necesitamos mirar el tipo de suelo, la vegetación y la fuerza de la lluvia, ¿no te parece fascinante?

Las lluvias intensas pueden recargar el acuífero de Doñana

El investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC) Claus Kohfahl ha constatado que los episodios de lluvia intensa pueden desempeñar un papel decisivo en la recarga de acuíferos como el de Doñana, aunque su impacto real depende de la combinación entre las características del suelo, la vegetación y la topografía.

El estudio, publicado en Hydrogeology Journal, ofrece datos clave para entender los efectos del cambio climático en la cuenca mediterránea.

Parte de la premisa de que en el sur y el este de la Península Ibérica se observa una tendencia clara hacia una disminución del volumen total de lluvias, acompañada de una mayor frecuencia de episodios de precipitación concentrada y extrema, lo que plantea interrogantes sobre el futuro almacenamiento de las reservas hídricas.

La investigación, según ha explicado Kohfahl, se desarrolló durante tres años en el sistema de dunas del Parque Nacional de Doñana, donde se monitorizó el equilibrio de agua mediante cuatro lisímetros de precisión instalados bajo diferentes condiciones de vegetación: suelo desnudo, matorral y bajo la copa de un pino.

Unos resultados sorprendentes

Los resultados muestran, según ha señalado, que la intensidad de la lluvia «puede ser tan importante como la cantidad total de precipitación».

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De esta forma, los eventos superiores a 20 milímetros diarios generaron la mayor parte de la recarga profunda, mientras que las precipitaciones inferiores a 5 milímetros apenas tuvieron impacto en las reservas subterráneas, dado que el agua retenida en la capa más superficial del terreno se evaporó rápidamente o fue consumida por las raíces de la vegetación.

«Durante lluvias intensas, la capacidad de almacenamiento de la vegetación se satura y el agua puede infiltrarse rápidamente antes de ser devuelta a la atmósfera», ha apuntado.

Asimismo, se ha constatado que la vegetación cambia la respuesta del sistema. Mientras que en los lisímetros instalados sobre suelo desnudo aproximadamente el 50 % de la precipitación se convirtió en recarga durante los tres años, bajo vegetación la recarga fue mucho más variable: en el año más seco llegó a representar solamente alrededor del 11 % de la precipitación, mientras que durante los años con lluvias intensas pudo aproximarse a los valores observados en suelo desnudo.

Los autores precisan que los resultados obtenidos en Doñana están relacionados con las características de su sistema dunar, formado por suelos arenosos con una elevada capacidad de infiltración.

Los efectos del cambio climático son devastadores para los ecosistemas

En otros ambientes, la respuesta puede ser incluso la contraria; es decir, en terrenos menos permeables, con suelos poco profundos o condiciones topográficas que favorecen el flujo superficial, una lluvia muy intensa puede aportar agua más rápidamente de lo que el terreno es capaz de absorber.

El estudio pone de manifiesto, según los expertos, la complejidad de los efectos del cambio climático sobre los recursos hídricos: una reducción o un aumento de la precipitación anual, por sí solos, no permiten determinar cómo evolucionará la recarga de un acuífero.

El trabajo concluye que las estrategias de planificación hídrica frente al cambio climático deben ponderar la intensidad del evento, la geología local y el tipo de terreno para estimar con precisión la disponibilidad futura de agua subterránea.

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