Suena extraño pero Volkswagen ha sustituido las cortadoras de césped por 100 ovejas en una planta solar con 31.000 placas que cubre hasta el 100% del consumo de la fábrica

Suena extraño pero Volkswagen ha sustituido las cortadoras de césped por 100 ovejas en una planta solar con 31.000 placas que cubre hasta el 100% del consumo de la fábrica

Volkswagen ha llevado casi un centenar de ovejas de raza wielkopolska a la granja fotovoltaica de su fábrica de Września, en Polonia. Mantienen a raya la vegetación bajo más de 31.000 placas solares, pero el proyecto va bastante más lejos. Científicos de la Universidad de Ciencias de la Vida de Poznań estudian qué ocurre con los animales, el suelo, las plantas y el microclima.

La compañía combina energía renovable, pastoreo e investigación en una misma parcela. La instalación ocupa unas 27 hectáreas, alcanza 18,3 megavatios y cubre alrededor del 25 % de la electricidad anual de la fábrica, aunque en días soleados puede abastecerla por completo.

Una granja solar enorme

El parque se encuentra junto a la planta donde Volkswagen fabrica el Crafter. La compañía habla de más de 31.000 módulos y unos 150 kilómetros de cableado repartidos por una superficie equivalente a casi 38 campos de fútbol. No es un pequeño huerto solar junto al aparcamiento.

La potencia máxima no significa que la fábrica sea autónoma todo el año. El sol cambia, llegan nubes y el consumo industrial tampoco es siempre igual. Por eso puede cubrir toda la demanda en un buen día y, al hacer la media anual, quedarse cerca de una cuarta parte.

Las plantas de Volkswagen Poznań ya utilizan electricidad renovable de proveedores externos. Producir una parte dentro del recinto aumenta la independencia energética y ayuda a estabilizar costes. En una fábrica que vigila la factura eléctrica, eso se nota.

Ovejas en lugar de máquinas

La vegetación de una planta solar no puede crecer sin control. La hierba alta dificulta las inspecciones y obliga a realizar trabajos periódicos entre estructuras y cables. En Września, buena parte de esa tarea ha pasado a las ovejas.

¿Qué significa esto en la práctica? Menos necesidad de introducir cortacéspedes entre las placas, mientras los animales encuentran alimento y sombra bajo los módulos. Durante las horas de mayor radiación, ese refugio puede marcar una diferencia.

Pero no basta con soltar el rebaño. Las ovejas llegaron a finales de abril, permanecerán hasta el otoño y siguen bajo el cuidado de sus ganaderos. La experiencia científica señala que la rotación, el número de animales, el agua y el estado del pasto deben ajustarse a cada instalación.

El comportamiento llamó la atención

Justyna Nowak-Gajek, propietaria del rebaño, asegura que los animales se adaptaron con rapidez. «El rebaño se siente seguro», explicó al describir cómo se dividen en grupos pequeños y pastan con tranquilidad. Según la ganadera, un grupo amenazado suele mantenerse más unido.

Es una pista útil, pero no una evaluación completa del bienestar. También hay que observar la alimentación, el descanso, el acceso al agua, la temperatura y la salud durante toda la temporada. Ahí entra la universidad.

Una investigación con 80 ovejas en California observó más tiempo de pastoreo dentro de una planta solar, posiblemente por la protección frente al clima. Otro estudio realizado en Oregón encontró un crecimiento de los corderos similar al de pastos abiertos, aunque con menos hierba bajo las placas y una calidad nutritiva mayor. El diseño importa.

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Ciencia bajo las placas

Los investigadores polacos analizan el comportamiento y el bienestar de las ovejas, la calidad del pasto, las propiedades del suelo y el microclima en distintas zonas. También medirán aspectos ambientales como las emisiones de amoniaco. Es bastante más que comprobar si la hierba queda corta.

Joanna Składanowska-Baryza, investigadora de la universidad, afirma que «es una de las primeras investigaciones de este tipo en Polonia». El trabajo sigue en marcha y la comunicación oficial no presenta resultados finales. Por ahora, hay observaciones, no un veredicto.

¿Por qué medir tantas cosas? Porque introducir animales cambia el terreno. El pastoreo puede aportar nutrientes y controlar la biomasa, pero una carga excesiva también puede compactar el suelo o dejar zonas sobreexplotadas. La foto simpática no sustituye los datos.

Una raza de la región

Las ovejas pertenecen a la raza wielkopolska, desarrollada en Gran Polonia bajo la dirección del profesor Zdzisław Śliwa. Durante años fue una de las razas ovinas más extendidas del país, pero hoy forma parte de un programa de protección de recursos genéticos.

Esto añade otra capa al proyecto. La parcela industrial produce electricidad, ofrece pasto y da uso a una raza local que necesita conservarse. No es poca cosa.

El rebaño procede de una explotación de Winna Góra y continúa bajo responsabilidad de sus criadores. No son animales abandonados a su suerte ni una plantilla permanente de Volkswagen. Es una colaboración estacional entre industria, ganadería e investigación.

Beneficios y límites

La ventaja más clara es el doble uso del suelo. La misma parcela genera electricidad y mantiene una actividad ganadera, mientras reduce la necesidad de mantenimiento mecánico. Otros estudios apuntan a posibles mejoras del suelo y del pasto cuando el manejo es adecuado.

Una investigación de 2025 comparó 28 plantas solares con ovejas y tres gestionadas sin pastoreo en el nordeste de Estados Unidos. Encontró más materia orgánica, proteína estimada del suelo y carbono activo en los emplazamientos pastoreados. Sus autores advierten de que los resultados dependen del clima, la historia del terreno y el tiempo de seguimiento.

También puede existir un ahorro frente al corte mecánico. Pero la comunicación oficial consultada no detalla cuánto dinero se ahorrará ni cuántas emisiones evitará exactamente este rebaño. Conviene separar el potencial de lo que ya está medido.

Qué ocurrirá ahora

Las ovejas seguirán en la granja hasta el otoño mientras los científicos recogen datos. La meta es entender cómo combinar mejor la generación solar con el uso agrícola y proponer buenas prácticas para proyectos parecidos.

Si el pastoreo controla la vegetación, respeta el bienestar animal y no deteriora el suelo, el modelo tendrá argumentos para repetirse. Si aparecen problemas, habrá que ajustar el tamaño del rebaño, las rotaciones o las especies vegetales. Así funciona un experimento real.

En el fondo, lo interesante no es que unas ovejas hayan sustituido a los cortacéspedes. Es comprobar si una gran instalación industrial puede producir energía, cuidar el terreno y colaborar con la ganadería sin que una función perjudique a las demás.

La nota oficial sobre el proyecto y la investigación en curso ha sido publicada por la Universidad de Ciencias de la Vida de Poznań.

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