El hallazgo se registró en un área protegida de la Región de Los Ríos tras un patrullaje de rutina. Revisa todos los detalles en la nota.
Un importante hallazgo para la comunidad científica fue dado a conocer recientemente con el descubrimiento de una nueva especie de hongo en el sur del país, asociada a un género que solo se había descrito en el continente asiático.
Se trata del denominado Papiliomyces australis, una especie entomopatógena, es decir que infecta y mata al insecto huésped, siendo el primer reporte confirmado del género Papiliomyces en América.

La especie fue reportada por primera vez por Francisco Noriega, guardaparques del Parque Alerce Costero, en la Región de Los Ríos, quien se sorprendió al encontrar una estructura blanquecina que emergía del suelo entre marzo y junio para luego desaparecer.
Guiado por la curiosidad científica es que, junto con Pablo Silva, envían una muestra a Esteban Gallardo-Pillancari ingeniero en conservación de la Universidad Austral de Chile (UACh) asociado al Laboratorio de Salud de Bosques, a cargo del Dr. Cristian Montalva, enfocado en el estudio de hongos entomopatógenos.
Esto abrió paso a una exhaustiva investigación junto a especialistas nacionales e internacionales, la cual fue publicada recientemente en la revista científica Fungal Biology.
Un descubrimiento trascendental
El hongo infecta a larvas de la familia Hepialidae, conocidas como polillas fantasma, que viven de forma subterránea en los bosques templados del sur de Chile. Como otros hongos entomopatógenos, luego de ingresar al insecto, comienza a colonizarlo, matando a la larva. A diferencia de otros organismos parásitos, que pueden vivir durante largo tiempo a expensas de su hospedero sin causarle la muerte, este hongo necesita que el insecto muera para completar su desarrollo.
La larva es colonizada por completo por el hongo, formando una estructura de resistencia denominada esclerocio que le permite sobrevivir a distintas condiciones adversas. Este proceso puede tomar años.
“Estas interacciones entre el hongo y las larvas son tan específicas que, si el insecto hospedero llegara a desaparecer, es muy probable que el hongo también lo haga”, enfatiza el investigador principal del estudio, Esteban Gallardo-Pillancari, a Diario Sostenible.
“Este es un hallazgo muy importante y novedoso, porque sabemos que los bosques templados albergan una gran diversidad de hongos entomopatógenos asociados a insectos. Sin embargo, en Chile sólo se habían descrito dos especies; con este descubrimiento ya son tres. Este descubrimiento demuestra que existe una diversidad mucho mayor de la que se conocía hasta ahora”, afirma el investigador.
Origen desde los antiguos continentes

Así también, la investigación apunta a la ausencia de informes de este género de hongo en Sudamérica, debido a la naturaleza críptica y los hábitos subterráneos de las larvas de Hepialidae, así como el corto periodo de tiempo en que el hongo es visible en la superficie antes de desaparecer, como se ha documentado en otras especies en el sur de Chile.
Finalmente, los científicos plantean que la conexión geográfica con Asia proviene de tiempos ancestrales. El hongo y las polillas habrían seguido un patrón de distribución ligado a las condiciones geográficas primitivas de nuestro planeta.
“Es muy probable que estos organismos existan desde antes de la separación de los continentes, cuando formaban parte de Gondwana, el antiguo supercontinente. En ese entonces, los territorios que hoy corresponden a varios países asiáticos estaban mucho más próximos entre sí. Por ello, es muy probable que esta familia de larvas se encuentre distribuida en distintas partes del mundo, siguiendo un patrón de distribución gondwánico”, explica Esteban Gallardo-Pillancari.
Puedes acceder a la investigación completa desarrollada por Esteban Gallardo-Pillancari, Marcos V. Caiafa, Javiera Manriquez, Pablo Silva-Reyes, Francisco Noriega, Alex González, Cecilia Ruiz, Christian Luz, Richard A. Humber y Cristian Montalva en: https://doi.org/10.1016/j.funbio.2026.101777
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