Un brote de moquillo canino ha golpeado con fuerza a los lobos de Wyoming y del Parque Nacional de Yellowstone. El recuento de 2025 cerró con al menos 253 lobos y 14 parejas reproductoras en todo el estado, una cifra que los biólogos no veían desde hace unos 20 años, cuando la especie todavía se estaba asentando tras su reintroducción.
La noticia no significa que los lobos estén a punto de desaparecer de Yellowstone. Pero sí deja una advertencia clara. En la naturaleza, una enfermedad puede cambiar el equilibrio de un ecosistema casi de un año para otro, sobre todo cuando golpea a los cachorros, que son el futuro de cualquier manada.
El golpe del moquillo
El principal sospechoso de esta caída es el moquillo canino, un virus contagioso que afecta a cánidos y otros carnívoros. En la zona noroeste de Wyoming, donde los lobos están clasificados como animales de caza mayor, se detectó moquillo en el 64% de los animales analizados.
Ken Mills, biólogo especializado en lobos del Departamento de Caza y Pesca de Wyoming, lo resumió de forma directa. «Era el número más bajo de lobos en 20 años», declaró a WyoFile. También explicó que ese nivel se parecía al de la etapa en la que los lobos todavía se estaban estableciendo en el estado.
El problema es que el moquillo no afecta igual a todos. Los adultos pueden sobrevivir, pero en los cachorros puede ser «bastante letal», según el informe citado por los biólogos. Y ahí está la clave de esta historia.
Los cachorros pagan el precio
De los 87 cachorros documentados en Wyoming durante 2025, solo entre 31 y 34 sobrevivieron hasta final de año. Eso deja una supervivencia aproximada del 37%, una cifra muy baja para una población que depende de las nuevas camadas para mantenerse estable.
¿Qué significa esto en la práctica? Que no solo se pierden animales jóvenes. También se reduce la capacidad de las manadas para crecer, reemplazar a los adultos que mueren y mantener su estructura social.
El Servicio de Parques Nacionales ya había documentado otros brotes importantes de moquillo en Yellowstone. En años de brote, la supervivencia de cachorros en la zona norte del parque fue de solo el 23%, frente al 77% en años sin brote. No es poca cosa.
Una caída en cifras
En 2024, los equipos de seguimiento detectaron 330 lobos y 24 parejas reproductoras en Wyoming. En 2025, la estimación bajó a 253 lobos y 14 parejas reproductoras. Eso supone una caída del 23% en el número total y del 42% en el grupo reproductor.
El reparto también ayuda a entender la situación. En la zona montañosa del noroeste de Wyoming se contabilizaron 132 lobos en 22 manadas, con 10 parejas reproductoras. En la Reserva Indígena de Wind River se detectaron nueve lobos en tres manadas, sin reproducción confirmada.
En la zona donde Wyoming gestiona a los lobos como depredadores había 28 lobos en cinco manadas, con una pareja reproductora. El resto, 84 lobos en siete manadas, vivía dentro del Parque Nacional de Yellowstone.
Yellowstone también lo nota
Yellowstone no es un lugar cualquiera para hablar de lobos. Entre 1995 y 1997 se liberaron allí 41 lobos procedentes de Canadá y del noroeste de Montana, dentro de una de las reintroducciones más conocidas del mundo.
Desde 2009, la población de lobos del parque ha fluctuado en general entre 83 y 123 ejemplares. Por eso, los 84 lobos registrados en 2025 no son una sorpresa absoluta, pero sí están en la parte baja de ese margen. Lo más llamativo es otro dato.
Según Mills, en Yellowstone solo sobrevivieron 17 cachorros. «Fue el número más bajo que hayan registrado», afirmó. Para un parque donde los lobos son una pieza central del paisaje, ese dato pesa mucho.
No es solo una enfermedad
El lobo no es un animal más dentro de Yellowstone. Es un gran depredador que influye en las poblaciones de ciervos, alces y bisontes, y también deja carroñas que aprovechan cuervos, coyotes, osos, águilas e incluso invertebrados.
Por eso, una caída en sus números no se queda solo en las manadas. Puede sentirse en las presas, en otros carnívoros y en la forma en la que se mueve la vida salvaje por el territorio. Es como tocar una pieza de un tablero muy complejo.
Además, el Servicio de Parques Nacionales recuerda que las enfermedades infecciosas, junto con la abundancia de presas y la competencia entre lobos, son uno de los factores que afectan a la dinámica de la población. El reloj de la naturaleza no siempre va al ritmo que esperan los gestores.
La caza entra en juego
Dentro de Yellowstone no está permitida la caza de lobos. Fuera del parque, en cambio, Wyoming, Montana e Idaho regulan su gestión y sus temporadas de caza. El detalle importante es que los lobos no entienden de fronteras humanas y algunos salen del parque durante parte del año.
El Departamento de Caza y Pesca de Wyoming tendrá que valorar esta caída antes de fijar la temporada de otoño de 2026. Según WyoFile, Mills espera que siga habiendo una temporada de caza, aunque con posibles límites de mortalidad más bajos.
Ahí aparece el debate de fondo. Wyoming fijó un objetivo de 160 lobos para poder absorber episodios como este y seguir cumpliendo los criterios mínimos de recuperación. «Cumplimos con lo mínimo», dijo Mills. «Funcionó exactamente como lo habíamos previsto».
Puede haber recuperación
La parte menos mala de esta historia es que los biólogos no hablan de colapso. Mills señaló que muchos de los lobos que quedan tienen ahora anticuerpos y cierta resistencia, algo que podría ayudar a la población a recuperarse si el brote pierde fuerza este año.
También hay antecedentes que invitan a la prudencia, pero no al alarmismo. En Yellowstone, los brotes de moquillo han sido duros, aunque en ocasiones han durado un año y después ha llegado la recuperación. Aun así, los científicos siguen buscando respuestas, porque este brote apareció cuando la población no era especialmente alta.
En resumen, Wyoming y Yellowstone han visto cómo una enfermedad silenciosa reducía de golpe el número de lobos, sobre todo por la pérdida de cachorros. La población sigue en pie, pero 2025 deja una lección clara. En la conservación de la fauna salvaje, no basta con contar animales. También hay que vigilar las enfermedades que pueden cambiarlo todo.
El informe oficial de seguimiento de lobos de 2025 ha sido publicado por el Departamento de Caza y Pesca de Wyoming.
