La escalada bélica en Oriente Medio vuelve a beneficiar a las grandes compañías fósiles. Repsol y sus acólitos de las grandes petroleras europeas se lo llevan crudo con la guerra en Irán, acumulando beneficios multimillonarios mientras aumenta la preocupación social por el encarecimiento de la energía y el impacto económico sobre consumidores y empresas.
La subida del precio internacional del petróleo, impulsada por la tensión geopolítica entre Irán, Israel y Estados Unidos, está provocando nuevas ganancias extraordinarias para las multinacionales energéticas.
Organizaciones ecologistas como Greenpeace denuncian que las grandes petroleras vuelven a aprovechar una crisis internacional para aumentar márgenes, repartir dividendos récord y reforzar su modelo basado en combustibles fósiles.
Repsol y sus acólitos de las grandes petroleras europeas se lo llevan crudo con la guerra en Irán gracias al alza del barril de Brent
Repsol y sus acólitos de las grandes petroleras europeas se lo llevan crudo con la guerra en Irán mientras el petróleo supera los 100 dólares.
Repsol ha disparado sus ganancias trimestrales gracias al encarecimiento del crudo, superando los novecientos millones de euros. Mientras la empresa celebra este crecimiento económico, los colectivos ecologistas denuncian que se prioriza el lucro sobre la sostenibilidad real.
Las principales petroleras del continente están aprovechando la actual crisis energética para recompensar masivamente a sus inversores con dividendos históricos. Estas estrategias financieras confirman, según los expertos, un distanciamiento preocupante de los objetivos climáticos internacionales.
Repsol y sus acólitos de las grandes petroleras europeas se lo llevan crudo con la guerra en Irán gracias al petróleo caro
La guerra en Oriente Medio ha vuelto a disparar el precio del petróleo por encima de los 100 dólares por barril, una situación que está generando enormes beneficios para las grandes compañías fósiles europeas.
Según denuncia Greenpeace, cinco de las mayores petroleras del continente —Shell, TotalEnergies, BP, Equinor y Repsol— lograron más de 19.000 millones de dólares en beneficios ajustados tras impuestos durante el primer trimestre de 2026. La cifra supone un incremento del 80 % respecto al trimestre anterior y refleja el fuerte impacto económico de la crisis energética internacional sobre el negocio petrolero.
La organización ecologista considera que estas compañías aprovechan los conflictos geopolíticos para aumentar sus márgenes mientras millones de ciudadanos soportan el encarecimiento de carburantes, electricidad y transporte. Por ello, Repsol y sus acólitos de las grandes petroleras europeas se lo llevan crudo con la guerra en Irán en pleno escenario de tensión energética global.
Repsol multiplica beneficios en medio del conflicto energético
Entre las compañías más beneficiadas por el alza del petróleo destaca especialmente Repsol. La petrolera española obtuvo 929 millones de euros de beneficios durante el primer trimestre de 2026. La cifra representa un aumento del 153 % respecto al mismo periodo del año anterior y consolida a la compañía entre las grandes beneficiadas por la crisis energética internacional.
Greenpeace acusa a Repsol de utilizar argumentos vinculados a la seguridad energética y al riesgo de desabastecimiento para justificar nuevas inversiones fósiles y evitar impuestos permanentes sobre beneficios extraordinarios.
Francisco del Pozo, responsable de la campaña de energía de Greenpeace España, considera que la empresa ha reducido su apuesta real por la descarbonización mientras refuerza proyectos en regiones ambientalmente sensibles como Alaska, Brasil, Venezuela o Libia. La organización sostiene que estas estrategias perpetúan un modelo energético altamente dependiente del petróleo y alejado de los objetivos climáticos internacionales.
Las grandes petroleras disparan dividendos y recompra de acciones
Los excelentes resultados económicos obtenidos por las compañías fósiles ya están teniendo una recompensa directa para accionistas e inversores internacionales. Repsol anunció un incremento del 8 % en su dividendo y un pago extraordinario de 0,53 euros brutos por acción previsto para 2027. Además, ampliará su programa de recompra de acciones en 350 millones de euros.
La tendencia se repite en otras grandes petroleras europeas. TotalEnergies elevó su dividendo un 5,9 % y duplicó sus recompras de acciones, mientras que Shell anunció una nueva recompra por valor de 3.000 millones de dólares.
Greenpeace considera que estos movimientos evidencian cómo las grandes compañías fósiles priorizan la rentabilidad financiera frente a la transición energética y la reducción de emisiones contaminantes. En este contexto, Repsol y sus acólitos de las grandes petroleras europeas se lo llevan crudo con la guerra en Irán mientras aumentan beneficios y retribuciones a accionistas.
Greenpeace reclama impuestos permanentes sobre los beneficios fósiles
La organización ecologista exige a gobiernos europeos y organismos internacionales la creación de impuestos permanentes sobre los beneficios extraordinarios de las petroleras. Rebecca Newsom, responsable de política global de Greenpeace Internacional, recordó que, tras la invasión rusa de Ucrania en 2022, los beneficios de las compañías fósiles aumentaron un 125 %.
Sin embargo, los impuestos extraordinarios aprobados en distintos países fueron considerados insuficientes y fácilmente evitables mediante ingeniería fiscal y movimientos financieros internacionales.
Greenpeace propone ahora un sistema estable de tributación destinado a financiar energías renovables, eficiencia energética y programas de transición ecológica. Además, reclama un impuesto global dentro de la futura Convención Fiscal de Naciones Unidas para impedir que las grandes multinacionales trasladen beneficios a paraísos fiscales.
La guerra en Irán reabre el debate sobre la dependencia del petróleo
La nueva crisis energética derivada del conflicto con Irán vuelve a evidenciar la enorme vulnerabilidad de los sistemas energéticos basados en combustibles fósiles.
Greenpeace recuerda que más de 50 países reafirmaron recientemente su compromiso de abandonar progresivamente el carbón, el petróleo y el gas durante la Primera Conferencia Mundial sobre la Transición para Abandonar los Combustibles Fósiles celebrada en Colombia. La organización sostiene que las energías renovables ya están demostrando capacidad suficiente para garantizar suministro energético estable y reducir volatilidad de precios.
El crecimiento récord de la energía solar y eólica aparece como uno de los principales argumentos para acelerar la transición energética y reducir la dependencia mundial del petróleo. Por ello, Repsol y sus acólitos de las grandes petroleras europeas se lo llevan crudo con la guerra en Irán en un momento en el que aumenta el debate sobre el futuro energético global.
Ante estos beneficios extraordinarios, diversas organizaciones exigen impuestos permanentes que financien la transición hacia energías limpias. Proponen gravar estas rentas masivas para evitar que las grandes multinacionales sigan eludiendo su responsabilidad ambiental mediante ingeniería fiscal.
La inestabilidad geopolítica actual vuelve a demostrar que depender del petróleo es un riesgo para la economía global. El auge de las renovables se presenta ahora como la única vía segura para garantizar un suministro estable.
Repsol y sus acólitos de las grandes petroleras europeas se lo llevan crudo con la guerra en Irán: resumen
El nuevo aumento del precio del petróleo demuestra cómo Repsol y sus acólitos de las grandes petroleras europeas se lo llevan crudo con la guerra en Irán, acumulando beneficios récord mientras millones de consumidores afrontan nuevas subidas energéticas.
Mientras las compañías fósiles multiplican dividendos y recompras de acciones, organizaciones ecologistas reclaman impuestos permanentes y una aceleración mucho más decidida de la transición energética hacia modelos basados en renovables y menos dependientes de conflictos internacionales.
¿Por qué están aumentando los beneficios de las petroleras europeas?
Porque la guerra en Irán ha elevado el precio internacional del petróleo por encima de los 100 dólares por barril.
¿Cuánto ganó Repsol en el primer trimestre de 2026?
Repsol obtuvo 929 millones de euros de beneficios, un 153 % más que en el mismo periodo del año anterior.
¿Qué reclama Greenpeace a los gobiernos?
La organización pide impuestos permanentes sobre los beneficios extraordinarios de las petroleras para financiar la transición energética.
¿Qué grandes petroleras europeas aumentaron beneficios?
Shell, TotalEnergies, BP, Equinor y Repsol figuran entre las compañías con mayores ganancias durante el primer trimestre de 2026.
¿Qué debate ha reabierto la guerra en Irán?
La crisis vuelve a poner sobre la mesa la dependencia mundial del petróleo y la necesidad de acelerar la transición hacia energías renovables.
