Un enorme tiburón peregrino se ha dejado ver estos días frente a la isla croata de Cres, en el golfo de Kvarner. El aviso llegó al Instituto Blue World después de que una seguidora enviara un vídeo. Aunque la grabación no es muy nítida, las personas expertas han identificado por la forma de la aleta dorsal que se trata casi con toda seguridad de un tiburón peregrino (Cetorhinus maximus), la segunda especie de tiburón más grande del planeta, capaz de superar los diez metros de longitud.
¿Qué significa esto para quien piensa en darse un baño en esas aguas? Muy poco. El tiburón peregrino es una especie migratoria que se alimenta solo de plancton, filtrando el agua con la boca abierta mientras avanza despacio y sin interés por peces grandes ni personas. El propio instituto recuerda que el animal no supone un peligro para los bañistas ni para los buceadores y que, en sus palabras, «es importante subrayar que no es peligroso para el ser humano». Se considera rara, aunque habitual en la costa oriental del Adriático, con más avistamientos en el norte, donde el golfo de Kvarner concentra una gran biomasa de zooplancton, comida abundante para este gigante filtrador.
Con un simple vídeo grabado desde una embarcación recreativa, el equipo puede reconstruir por dónde se mueven estos animales y en qué épocas aparecen. Por eso el instituto agradece especialmente las imágenes y avisos de la ciudadanía y anima a enviar fotos, vídeos y datos de localización a través de su web, redes sociales o la aplicación gratuita Marine Ranger. Cada aviso ayuda a seguir mejor la presencia y los patrones migratorios de las especies marinas del Adriático y, como repiten desde el equipo, «cada fotografía cuenta».
Estos encuentros recuerdan que el tiburón peregrino figura como especie en peligro en la Lista Roja de la UICN y está totalmente protegido frente a la pesca en aguas europeas. Crece despacio, tiene pocas crías y su recuperación puede llevar décadas. Si alguien se cruza estos días con una gran aleta en el golfo de Kvarner, la recomendación es mantener la distancia, no intentar perseguir al animal y, si es posible, grabar la escena con calma para compartirla con las personas expertas.
El comunicado oficial sobre este avistamiento se ha publicado en la página de Facebook del Instituto Blue World,

